diciembre 12, 2017

Quema de los Muñecos: Una forma de expresión y encuentro platense que recibe al nuevo año

La quema de muñecos es uno de los eventos más emblemáticos de la ciudad de La Plata. Un ritual, que surgió hace aproximadamente 60 años y hoy constituye una práctica cultural que identifica a nuestra ciudad en el mundo. Se realiza cada comienzo de año a través del trabajo mancomunado de niños, jóvenes y adultos que se reúnen antes que finalice el año, para planificar el diseño y la construcción del momo que suele representar personajes de dibujos animados o personalidades del espectáculo y del ámbito político que fueron relevantes en el año.

La historia cuenta que todo comenzó en 1956, cuando el Club Defensores de Cambaceres ganó el torneo de la Liga Amateur Platense, en ese momento, Don Luis Tórtora, presidente de dicha entidad, decidió homenajear al club construyendo un muñeco de un jugador del Rojo de Ensenada en la puerta del bar y almacén de 10 y 40, Los Obreros.

Con el correr de los años la actividad se expandió a los barrios de la ciudad, arraigándose fuertemente en la cultura local, pero su crecimiento se detuvo durante la dictadura militar, a partir de 1976, cuando esta forma de expresión se prohibió. Resurgieron con el retorno de la democracia y se generalizan en los 80.

Los muñecos fueron evolucionando y perfeccionándose: manteniendo sus estructuras de  madera y hierro, revestidos con papel de diario y papel maché pintado, comenzaron a ser más complejas. Este progreso fue acompañado de la organización a cargo del municipio para la seguridad de los miles de vecinos que asisten anualmente a esta celebración.

 

Algunas de las motivaciones de esta costumbre popular

La purificación por el fuego, la ruptura explícita de los ritmos cotidianos, la intención de dejar atrás todo lo negativo del año que termina y recibir al nuevo con esperanzas renovadas.

El fuego como símbolo

El fuego quema lo malo del año viejo y abre un nuevo camino para el año que comienza

 

Orígenes y evolución a través de los años

Desde sus comienzos La Plata fue escenario de manifestaciones culturales provenientes de múltiples orígenes, cuyas tradiciones se fueron adaptando a la nueva realidad, incorporando elementos autóctonos y confundiendose con los originales.

Desde los años 20 a los 40, estas prácticas eran frecuentes en los barrios de la ciudad y de la periferia. Se realizaban en las calles, en los clubes, en las parroquias y en las sociedades de socorros mutuos de los partidos políticos y de las distintas nacionales.

En los años 50, en la calle 10 y 40, algunos vecinos realizaron muñecos vinculados al fútbol que se repitieron en los años siguientes y se multiplicaron en otras zonas de la ciudad (según distintos testimonios de los vecinos).

En los Hornos, según distintos testimonios, se quemaban espantapájaros para los festejos de fin de año, desde los años 50.

Luego empezaron a realizarse payasos que los reemplazaron. Tenían proporciones de 1,60 a 2 metros, con trajes viejos de saco y pantalón, zapatos y sombrero. Se los rellenaba de estopa, paja y trapos viejos. El rostro era confeccionado en tela. Debajo se colocaban cajones, cartones, diarios y pirotecnia de la época. La fiesta se compartía con los vecinos de la cuadra o de las dos o tres calles contiguas.

En los años 60, los muñecos y los carnavales fueron instalándose como formas de expresión popular en la ciudad. La población tuvo un rol protagónico donde no sólo asistían como espectadores sino que realizaban la preparación.

Entre los años 60 y 70, los muñecos crecieron en La Plata. Comenzaron a realizarse con papel y estructuras de madera, alcanzando mayor tamaño y una gran variedad de temas. Se extendieron por toda la ciudad y barrios periféricos.

Cuando comenzó la dictadura militar en 1976, algunos fueron explícitamente prohibidos y otros perdieron fuerza, porque el espíritu colectivo fue duramente reprimido.

El retorno de la democracia abrió nuevamente espacios para la expresión popular, que paulatinamente retomaron la recomposición del tejido social. Recién en la década de los 90 la quema de muñecos, murgas, corsos, grupos musicales y deportivos recuperaron y lograron un significativo desarrollo.

 

 

Fuente del material

Colección Fascículos-Serie del rescate Muñecos de Fin de Año. Editorial La Comuna Ediciones

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