diciembre 13, 2017

REFORMA??? CUAL REFORMA?

Por EMILIO AUGUSTO RAFFO *

Desde el inicio de la gestión del actual gobierno se inició una campaña tendiente a la discusión de una reforma electoral  interesada, se anunciaba, a desbaratar todos los males que pululaban en la Argentina.

Así la inclusión de las nuevas tecnologías, simplificación del calendario electoral, el Instituto Electoral, financiamiento electoral. etc.

Nada de ello pudo concretarse por la propia inoperancia de las autoridades nacionales que, tardíamente, enviaron un flojísimo proyecto allá por el mes de mayo de 2016, siendo que – como tuve  la oportunidad de señalarlo ante la Misión de Naciones Unidas convocada a tales efectos- ninguna norma podía ser seriamente tratada  y sancionada legislativamente, sino lo era antes de junio de dicho año si el objetivo hubiese sido su aplicación en el año 2017.

Todo ello ha quedado hoy en el olvido.

No obstante ello, intempestivamente, sin ninguna coherencia y – tal vez-  espasmódicamente desde altas esferas del Gobierno Nacional – dejando de lado los ríos de tinta que se hicieron correr  entreteniéndonos durante casi todo un año – se lanzan inesperadamente anuncios destinados a establecer un plazo de seis años de gobierno, eliminación de la renovación parcial de los cuerpos legislativos y hasta la derogación de la ley que establece las Primarias Obligatorias en pleno proceso de su desarrollo. Demostrando no sólo una falta de aquellos principios básicos propensos a plasmar una verdadera transparencia en la materia sino poniendo en evidencia en verdadero desierto jurídico.

Por un lado digamos, que tanto el plazo de cuatro años de gobierno y la renovación bianual de los cuerpos legislativos, están establecidos tanto en la Constitución Nacional como en la  de la provincia de Buenos Aires, cuya modificación debería hacerse mediante la consabida reforma constitucional, paso de las  que – al menos públicamente – nadie se ha atrevido hablar

Recordemos sí, que en la dictadura cívico militar del año 1966, mediante un Bando Militar “Inconstitucional” en el año 1972,  que se denominó “Enmienda Constitucional”, se estableció el plazo directo de mandato por el lapso de cuatro años, sin renovación bianual  (tiempo en el que también se estableció la “cláusula de residencia del 25 de agosto de 1972” tendiente exclusivamente a proscribir a Juan Domingo Perón , y que diera lugar ,por ésta circunstancia  a las últimas elecciones fraudulentas de la República Argentina del 11 de marzo de 1973), siendo titular del Poder Ejecutivo Agustín Lanusse, y Ministro del Interior Arturo Mor Roig – ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación durante el Gobierno del Dr. Arturo Ilia  y prominente dirigente de la U.C.R. del Pueblo-

 

También estando en curso el cronograma electoral, se ha criticado  la realización de las PASO y entre corrillos vislumbrado la posibilidad de su derogación y frustración en algo más parecido a un aborto jurídico que a una sana medida democrática.

Existe una sana premisa entre los que algo conocemos y tratamos – sanamente- de efectuar algunos aportes en tal sentido que todo proyecto de reforma debería discutirse, y tratarse en “años no electorales” y con la debida antelación  (así  estuvimos también de acuerdo en el Comité de Expertos Electorales convocados por Cippec para tratar los puntos de forma en el año 2003). Y – obviamente- sin hipocresías

Tal vez, estas anunciadas reformas de hoy,  tengan otra finalidad que  la  de otorgar transparencia al sistema democrático  pilar esencial de nuestro sistema republicano de gobierno.

Ahora bien, cuando hablamos de reforma….. ¿de que reforma hablamos?.

 

* Abogado . Consultor Electoral

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