abril 21, 2018

Corrientes: otra forma de ver los conflictos penales de los jóvenes

La Justicia correntina comenzará a aplicar la Mediación Penal Juvenil. La iniciativa será puesta en funcionamiento a través de un protocolo que pretende “desarticular el círculo de violencia” y en el marco de un proyecto de UNICEF que apunta en este sentido.

Las discusiones en convenciones, encuentros y congresos impulsados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por su sigla en inglés) sobre los jóvenes en conflicto con la ley penal llegan siempre a una conclusión: la necesidad de avanzar hacia un régimen especial para niños, niñas y adolescentes. Y, en Argentina, es una deuda pendiente.

Además de la discusión que se está llevando a nivel nacional para instalar ese standard, algunas provincias, con la guía de UNICEF, comenzaron a avanzar hacia una justicia especial para sus menores. Es el caso de Corrientes, que comenzará a implementar la Mediación Penal Juvenil.

Mediar implica que los niños, niñas y adolescentes no tengan que enfrentarse a la Justicia, accediendo a una solución mucho menos “violenta”. Desde UNICEF, y como también lo expresan especialistas y profesionales de la salud, proponen estas medidas alternativas al proceso penal que se sigue con los adultos.

En la provincia, la ley de mediación existente no contempla casos del ámbito penal-juvenil, tampoco otros institutos alternativos para esos casos, de modo que el STJ instrumentó esta propuesta a través de una acordada.

La iniciativa surgió del aporte de esta organización, del Superior Tribunal de Justicia (STJ) provincial, defensorías, asesorías de menores, fiscalías, jueces de menores, de Paz, mediadores, profesionales de la salud; todo bajo los lineamientos del proyecto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “Fortalecimiento del Sistema Penal Juvenil”.

Durante la presentación del proyecto, el integrante del STJ correntino, Alejandro Chain, explicó que la idea es que los jóvenes puedan entender el grado de responsabilidad que les cabe en las situaciones que protagonizan, y que, al mismo tiempo, puedan internalizar “la norma”.

“El joven se presenta con un conflicto diferente, y hay que agotar instancias previas. No podemos sentar en el mismo banquillo a un abusador adulto que a uno adolescente, por ejemplo. Por eso, el Protocolo  propone desarticular el círculo de violencia, y generar reflexión por parte de los protagonistas”, expresó el miembro del máximo tribunal provincial.

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