noviembre 17, 2018

La pobreza como causa de la degradación ambiental

Las personas que sufren las consecuencias de la pobreza son las más dependientes de los servicios de los ecosistemas y las que presentan una mayor vulnerabilidad frente a los impactos negativos derivados de los problemas ambientales.

Por Cristián Frers *

A menudo, uno se encuentra paralizado ante la pregunta: ¿Qué se puede hacer para ayudar al planeta? No es fácil. El cuidado del medio ambiente debe partir de acciones locales para transformarse en un tema global. Por otra parte, no sirve de nada que unos traten de llevar una vida sustentable si otros no lo hacen, sean estos, particulares, empresas o gobiernos.

El cuidado del ambiente no entiende de color político, ni de clases sociales, ni de países pobres o ricos porque nos afecta a todos, algo que muchos líderes, empresarios y políticos se niegan a ver. Todas las facetas de la vida están relacionadas con el medio ambiente: desde la alimentación al transporte, pasando por el uso de la energía o la gestión de los desechos.

Ante la pregunta: ¿Qué piensa que más importante, la reducción de la pobreza o la protección del ambiente?  De una forma sencilla y con una formulación de la pregunta un poco tendenciosa ya que elegir cualquiera de las dos opciones nos obliga a descartar la otra.

La mayoría de los gobiernos tienen como objetivo reducir la pobreza, algunos, con la intención seria de cumplirlos, otros a sabiendas que no lo conseguirán.

Esta pregunta que en su momento nos pudo parecer trivial, nos lleva a tratar uno de los debates de nuestro tiempo: la relación de la Pobreza con el Medio Ambiente y la forma en que ambos conceptos están conectados. Para poder responder a esta cuestión hay que conocer cómo se distribuye la pobreza en el mundo. Por lo general, se trata de un fenómeno mucho más extendido en países en desarrollo y dentro de estos afecta con más gravedad a población rural.

Los recursos naturales representan el recurso económico esencial de cientos de millones de personas. La degradación de los suelos provocada por la erosión, el uso o abuso de productos químicos, el pastoreo excesivo, o la salificación derivada de la mala gestión de los recursos hídricos se traduce por una disminución de los ingresos de la población. La degradación de estos recursos tiene un efecto desproporcionado sobre la población más pobre ya que su supervivencia depende directamente de los bienes y servicios ambientales con que la naturaleza los provee a diario.

Las personas que sufren las consecuencias de la pobreza son las más dependientes de los servicios de los ecosistemas y las que presentan una mayor vulnerabilidad frente a los impactos negativos derivados de los problemas ambientales.

Hoy en día, el costo de la degradación del medio ambiente equivale a un valor económico de aproximadamente el 8% del PBI de Argentina. Y mientras el gasto nacional en la gestión ambiental ha aumentado en la última década, sigue siendo significativamente inferior al promedio de los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Resulta crítico poder abordar la degradación ambiental a través de una gestión y conservación sostenible del capital natural a fin de asegurar un crecimiento continuo y equitativo en Argentina.

El acceso a la educación básica y a la formación profesional, la difusión de información en las comunidades sobre métodos agrícolas apropiados, la gestión de los residuos y de los recursos naturales, la protección de los litorales y la gestión de los recursos hídricos son fundamentales para la reducción de la pobreza y la limitación de sus efectos sobre el ambiente.

Un apoyo más importante a las municipalidades y a las organizaciones comunitarias, especialmente en materia de gestión ambiental, podría crear empleos y de ese modo reducir la presión sobre el medio ambiente cumpliendo con el doble propósito de sustentabilidad conjunta.

* Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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