septiembre 25, 2018

Racing: “Final de racha”

En un partido entretenido, Racing no pudo acertar en los metros finales de la cancha y debió conformarse con empatar 1 a 1 con Chacarita en San Martín. Lautaro Martínez volvió a convertir. La Academia, que venía de seis victorias al hilo, sigue peleando por un lugar en la próxima Libertadores.

El séptimo triunfo consecutivo de la Academia no se dio en la tarde del sábado porque Racing no estuvo fino en el sector del campo donde se definen los partidos. Es cierto que el equipo de Eduardo Coudet tampoco consiguió ser amo y señor del juego pero, aun con esa dificultad para imponer condiciones, podría haberse quedado con los tres puntos ante Chacarita. Terminó siendo 1 a 1 y el empate interrumpió una racha notable que sirvió para demostrar que hay argumentos de sobra para soñar en grande. 

La sorpresa se disfrazó de pelotazo cuando casi nada había sucedido en la tarde. Juan Imbert corrió, la peleó solo, encaró a Juan Musso con balón dominado y destrabó el partido sin que ninguno hubiera acumulado méritos. Con las líneas cortas y mucha gente en el mediocampo, el conjunto de Sebastián Pena apretó todo lo que pudo y custodió la zona del falso nueve, que es donde Lautaro Martínez suele aparecer para recibir de espaldas. Bloqueada esa vía, el empate llegó a partir de un avance con espacios. Iba justo un cuarto de hora cuando Maximiliano Cuadra desniveló por izquierda y lanzó un pase al corazón del área. Lautaro, a quien le sale más fácil convertir que respirar, definió de derecha.

La salida de Mauro Matos, que estrelló un cabezazo en el poste, pareció que le iba a resolver los inconvenientes defensivos al equipo del Chacho. Sin embargo, la movilidad de Elías Alderete -su reemplazante- y la técnica de Matías Rodríguez generaron más de una incomodidad en la última línea. A Nery Domínguez se lo notó con alguna secuela de su molestia en su cadera y Neri Cardozo se hizo cargo del rol de armador con aciertos conceptuales capaces de romper la monotonía. Sin luces para elegir bien en los últimos metros de la cancha, resultó lógico que al descanso se fueran empardados.

Ni Racing ni Chacarita pudieron controlar el desarrollo en el complemento. Los dos insinuaron bastante y el partido se hizo de ida y vuelta. El ingreso de Diego González y de Martín Ojeda en lugar de Ricardo Centurión y de Maximiliano Cuadra revitalizó el andar de un conjunto que no terminaba de entrar en un terreno de confort. El anfitrión halló huecos para aprovechar la velocidad de sus piezas de ataque y Lautaro continuó funcionando como una usina de riesgo. Equilibrado en la gestación, la victoria pasó entonces a depender de la jerarquía en las áreas. Y ahí no hubo salida porque las ejecuciones que debían encaminar la historia carecieron de la claridad que demandaba una cita que amagaba todo el tiempo con desarmarse.

La emoción se quedó hasta el pitazo final del árbitro pero la igualdad fue la que cerró la escena. Repartieron puntos y, aunque eso no convence, la Academia tiene cómo objetivo meterse de lleno en la próxima Libertadores.

 

 

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