mayo 20, 2018

Hacia un nuevo horizonte de participación electoral

"aquello que conocimos como “partido político” es hoy un simple sello que permite participar en elecciones y nada más"

Por Carlos A. Sortino *

Nuestro anteproyecto de ley para ampliar el derecho de participación electoral en el orden municipal, que presentamos en ambas cámaras de la Legislatura bonaerense, ya tiene estado parlamentario y fue girado para su estudio y eventual tratamiento a la Comisión de Reforma Política y del Estado de la Cámara de Diputados, que preside Pablo Humberto Garate (Frente Renovador), y a la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral de la Cámara de Senadores, que preside Dalton Jáuregui (Cambiemos).

Este anteproyecto de ley tiene por objetivo ampliar las posibilidades de participación electoral en la esfera municipal, porque nuestros derechos a elegir y a ser elegidos pueden estar reglamentados, pero no pueden estar prohibidos.

Todos sabemos que nuestra Constitución nacional y su correlato provincial, desde 1994, otorgan a los partidos políticos el monopolio de la acción electoral y que las leyes consecuentes establecen los requisitos para obtener la personería jurídica pertinente. Todos sabemos también que estos requisitos sólo benefician a quienes tienen poder político y/o económico. También sabemos que esas personerías jurídicas muchas veces son utilizadas para hacer negocios (políticos y/o económicos, una vez más).

Dado este panorama, se nos ha ocurrido, para no afectar las constituciones en juego, agregar a la ley de partidos vigente en la provincia de Buenos Aires la posibilidad de requisitos alternativos para que se amplíen, al menos en el orden municipal, aquellos derechos. Nuestro objetivo es que la ciudadanía pueda intervenir libremente en la vida política del municipio.

Se trata, básicamente, de permitir la actuación de agrupaciones municipales “ocasionales”, cuyos miembros no podrán estar afiliados a ningún partido político y tampoco podrán integrar, en otros comicios, una organización de similares características, aunque de distinto nombre. Esta agrupación municipal “ocasional” no podrá participar de más de dos elecciones municipales, excepto que obtenga el reconocimiento de agrupación municipal permanente. Y podrá obtener esa personería jurídica, además del tránsito por la ruta convencional, luego de dos elecciones en las que haya alcanzado o superado el 2% de los votos positivos. Pero le será retirada si al presentarse a una tercera elección no ha cumplido con los requisitos establecidos en la ley de partidos políticos vigente.

Para la elaboración de este anteproyecto, hemos recuperado y profundizado normas contenidas en la Ley 5109 (el sistema electoral bonaerense, en el que estas agrupaciones se nombraban como “accidentales”), hoy tácitamente derogadas por tratarse de una Ley General y haberse dictado con posterioridad una Ley Especial, que es el Decreto Ley 9889/82 (Orgánica de los partidos políticos y agrupaciones municipales).

Estas “formalidades burocráticas” tienen su basamento ideológico: entendemos que las organizaciones políticas se están reconfigurando muy lentamente. Lo viejo no termina de morir, lo nuevo no termina de nacer. Los constituyentes del ´94 acaso intuían que el final estaba próximo y por eso, en un lógico reflejo conservador, le dieron al partido jerarquía constitucional, otorgándole el monopolio de la acción política.

Pero aquello que conocimos como “partido político” es hoy un simple sello que permite participar en elecciones y nada más. Por eso los vemos como continentes de “grupúsculos” y “orgas” de conductas autónomas, que sólo llegan a pactos de convivencia más o menos pacífica y alcanzan acuerdos de acción política por mutua conveniencia, cuando no estallan en mil pedazos, dando origen a una multiplicidad de sellos electorales.

No sabemos cómo ni en qué se transformarán los partidos políticos. Sólo sabemos que, tal como los conocemos, conforman una especie en extinción. También sabemos que es nuestra obligación reflexionar sobre este asunto y actuar en consecuencia, sin romanticismos ni moralinas que pongan “palos en la rueda” de la historia.

  • Referente de
  • COMPA (Compromiso y Participación)
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