septiembre 25, 2018

Internos traducen Braille y donan lo producido a escuelas para ciegos

En el sector de talleres de la Unidad 41 Campana, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense, se desarrolla una destacada experiencia que une la capacitación en traducción al Braille y la solidaridad.

Los internos que integran este taller tratamental trabajan de lunes a viernes y se forman en el reconocido sistema que permite la lectura a no videntes y disminuídos visuales. La persona que los capacita es el interno Osvaldo, que a su vez aprendió el oficio de otro interno que ya egresó en libertad, en donde con punzón y tablillas de madera producían distintos materiales educativos para donar a quienes lo necesitaran. La experiencia lleva casi 10 años, y nació en el pabellón 9 de la mencionada unidad penitenciaria, cuando a los propios detenidos se les ocurrió emprender esta tarea solidaria. Le pusieron el nombre “Rayito de Sol” al taller y hoy se suman a esta labor otros oficios como el de costura y cotillón, para juntos reunir más elementos para donar.

Entre los materiales que tradujeron al Braille ya se entregaron mapas de la República Argentina Constituciones Nacionales, láminas con el sistema digestivo, el sistema solar, abecedarios, obras clásicas de la literatura infantil como Caperucita Roja y otros cuentos. Inclusive un ejemplar de la Constitución Nacional fue premiado en un concurso provincial. Y este mismo viernes realizaron una donación a la Escuela Especial N° 502 de Campana.

El trabajo diario que desarrollan los internos en el espacio del taller se extiende desde las 8 de la mañana hasta las 16 horas aproximadamente, ya que es una labor muy minuciosa y que requiere mucho compromiso de parte de todos los involucrados. Hoy tienen la posibilidad de utilizar una maquina Perkins, que oportunamente fue provista por el ministro de Justicia Gustavo Ferrari, que les permite realizar mucho más rápidamente las traducciones, mientras uno dicta, otro escribe.

Por “Rayito de Sol” pasaron muchos internos que aprendieron el oficio y actualmente ya se encuentran en libertad. “Estaría bueno poder enseñar esto que aprendimos acá cuando salgamos. Hasta podría ser una salida laboral” cuenta uno de los internos del taller. “Yo haciendo esto me siento bien porque hago bien a las personas”, cuenta Nicolás, otro de los internos. “Inclusive volver al penal una vez que obtenga mi libertad para poder seguir capacitando a más compañeros” detalla.

Cabe destacar que no solo donan a instituciones educativas, sino también si se enteran de algún caso particular que necesita ser asistido. “A una nena le donamos un cuento que se llama El Globo Azul y un abecedario adaptado porque era una familia que no podía comprárselo”, concluye.

Esta iniciativa reúne el esfuerzo de la Dirección a cargo de Marcelo Inchauspe y la Sección Talleres de la Unidad 41, con el respaldo y la supervisión de la Dirección General de Asistencia y Tratamiento del Servicio Penitenciario Bonaerense, a través del Departamento de Cultura dependiente de la Subdirección General de Educación

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