diciembre 14, 2018

VIOLENCIA E ILICITOS EN EL DEPORTE.EL FRUSTADO FINAL DEL SUPER CLASICO AMERICANO

por Emilio Augusto Raffo.

Con motivo de los bochornosos sucesos ocurridos en la frustrada final de la Copa Libertadores de América, entre Boca Juniors y River Plate, ocurridos el pasado fin de semana, absortos nos hemos pegado a cuanto medio de difusión, oral, escrito o visual que abordase el tema, para tratar de dilucidar lo sucedido. En todos los casos el análisis no ha dejado de lado la parcialidad y hasta la pasión que tal evento despierta en la ciudadanía.

Según la óptica o el lado de la investigación, inmediatamente, aparecen los cuestionamientos pese al intento de un examen mesurado y objetivo.

Si el expositor señala la eventual exageración de las víctimas de la agresión, ,se gana la crítica del otro sector, si llama la atención del operativo de seguridad, no estará al margen la cuestión política, si se hace eco de antecedentes o las normas que reglamentan la actividad no faltará quién formule la crítica en base a que el evento deba discernirse exclusivamente en una cancha de fútbol, siendo a primera vista, lo que no ha podido hacerse.

Pero como en la Argentina, cuando uno dice algo de “buena fe” tienen que salir a explicar que “ no ha querido decir todo lo contrario”, procuraré hacer un somero análisis de lo ocurrido, pero empezaré por el final.

El Presidente de la Nación (quién hace pocos días propiciara la concurrencia del público visitante al evento señalando su conveniencia y dando las garantías que ello era plausible, criterio apoyada por la Titular de Seguridad Nacional), ahora flanqueado por sus Ministros de Seguridad y Justicia, exhumó un proyecto de ley con el objeto de
sancionar duramente a quiénes perturben o comentan actos de violencia o delictuales con motivo de un partido de fútbol, impidiendo su concurrencia a quienes violen las normas allí dispuestas, al menos es lo que se desprende de lo dicho en conferencia de prensa.

Como se dice vulgarmente no es necesario crear nuevos organismos ni sancionar nuevas leyes, muchas veces, de modo práctico, basta con echar mano a lo que ya está, y en el segundo caso, aplicar – aunque mas no sea- las leyes y normativas vigentes.

Que no lo sepa la Ministra de Seguridad (para quien el Código Penal fue proyectado por Velez Sarsfield – quien realidad fue el auto del C.Civil- y no por Carlos Tejedor) vaya y pase…pero que dicho criterio fuese abonado por el de Justicia,. Cuanto menos, sorprende… y preocupa sobre manera.

En efecto, desde el 21 de junio de 1985 – fecha de su promulgación- se encuentra vigente la ley 23.184, creo en base a un proyecto del Legislador Fernando de la Rua, pero si con cierto grado de certeza, propuesto por el bloque de la UCR. Dicha norma establece un Régimen Penal y Contravencional para evitar la violencia en los espectáculos públicos y deportivos, la que con minucioso casuismo establece los hechos que caen bajo su órbita (los que sin duda pueden ser ampliados), entre otros la pena de prohibición de concurrencia consistente en la interdicción impuesta al contraventor para asistir a un espectáculo público, ahora exhibido por la enjundiosa Ministra como una innovación en la materia.

Nada se dice que es lo que ocurrió en los 33 años de vigencia de la norma…simplemente una manifestación meramente demagógica circunstancial para llenar los espacios de prensa y aparentar consternación por los hechos que, sin duda, todos condenamos.

Si bien es cierto que en apariencia la responsabilidad cae, esencialmente, sobre las autoridades de seguridad de la Capital Federal, el Jefe de Gabinete Peña ha salido a defender “la parada” al sostener que “son del mismo equipo”…una suerte de omertá (pacto de silencio de la mafia siciliana).

Nada se dice de la impericia y bárbara decisión de mandar el bus a una verdadera emboscada en donde esperaba una minúscula y violenta parcialidad de la escuadra local, que desde hacia horas esperaba, bebiendo desmesuradamente toda clase bebidas alcohólicas, cuyas botellas fueron luego arrojadas y provocando la rotura de varios vidrios del bus que transportaba al equipo visitante, entre otras puede verse en los videos de las redes, la de un célebre ferne local (“único en el mundo”) volar por sobre el micro. Tampoco se explica porque no se tomaron caminos alternativos o vías de escape para evitar lo ciertamente previsible.

Todo ello sumado a un proceso judicial – pomposamente difundido- de secuestro de más de 300 entradas originales y 10.000.000 de pesos que vaticinaban la no concurrencia de la “barra oficial” y que hacía prever lo peor. El Fiscal a cargo de la causa anunció hoy continuar con la investigación, no solo para determinar de donde salieron esas entradas sino también a quien o quienes habría de rendírseles el producido de la venta de las mismas. Para ello no se necesita una nueva ley, simplemente, como decía mas arriba aplicar las normas vigentes.
Ahí está “el centro del meollo”.

Ni siquiera las autoridades de los Clubes ni de la Conmebol resultan ajenos a la crítica, incluso al redactar apremiados por la circunstancia un documento en el cual se han incluido afirmaciones realmente mentirosas, y anunciar una postergación sin adoptar medidas urgentes y necesarias, y sin atinar a resolver con tino y criterio razonable, la situación imperante.

Con cierta parcialidad, y vaya a saber con que fines, se difunde hoy la noticia que uno de los jugadores que aparece con la lesión de mayor entidad (más allá de su gravedad o no) fue atendido en una prestigiosa Clínica de la ciudad de Buenos Aires aparentemente por un directivo de su propio club, nuevamente la victima aparece como el responsable, dejándose de lado lo señalado por el propio presidente de la Conmebol, que se había dispuesto un control bajo estricto protocolo médico de todos los jugadores del equipo que viajaba en el bus violentado. Obviamente cualquier irregularidad debe ser señalada y dejarse constancia para ser evaluado por las autoridades correspondientes.

Falta decir que los jugadores viajaban con pantalones cortos y por ello provocando como aquella jovencita violada que llevaba minifaldas…

Desde todas las esferas se señala un mal endémico y sistémico de toda la sociedad responsabilizándosenos a todos los ciudadanos de lo ocurrido. Y esto es una falsedad absoluta e imperdonable, mucho más si viene de parte de las autoridades responsables que en forma hipócrita pretenden desligarse de su propia y brutal impericia. Insisto para los desprevenidos que en modo alguno justifico ningún accionar contra el orden, la ley y la paz, para ello solo basta repasar y verificar que más de 60.000 hinchas de River Plate, aguardaron por más de 7 horas una definición al respecto, sin que sucedieran hechos repudiables o de violencia de entidad o manifiesta ( se dice que la concurrencia excedía lo permitido… pero de “eso no se habla”) Igual actitud al concurrir al día siguiente convocados, insisto irresponsablemente por los tres Presidentes firmantes del acta del día anterior, para poder ver el espectáculo
deportivo.

Formo parte de esta sociedad, soy orgullosamente ciudadano de este país… pero no nos
metan a todos en la misma bolsa… y no nos traten como a bobos…

  • Pato RaffoAbogado. Consultor Derecho Electoral Política y Gobierno

 

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