noviembre 23, 2017

La prótesis solidaria que cambió la vida de una adolescente

Un médico y un estudiante de ingeniería se unieron para ayudar a una nena que perdió los dedos de ambas manos. Le diseñaron una prótesis que se acciona electrónicamente, mientras avanzan en otros proyectos para el codo y la muñeca.

Camila Cajal es una niña santiagueña que cambió su vida gracias a la solidaridad de un traumatólogo (cirujano especializado en manos) y un estudiante de ingeniería. Ella, cuando era niña, sufrió la amputación de los diez dedos de las manos en su casa en Las Termas de Río Hondo, Santiago del Estero. Hoy, a los 15 años, puede agarrar objetos con autonomía.

PROTESIS DEDOS CREDITO 3D TUCUMAN
Foto: 3D Tucumán
Fue en un accidente doméstico que al año y medio se quemó y tras varias cirugías fallidas, realizadas en el norte del país y en Buenos Aires, su madre Margarita Vera, no podía quedarse con los brazos cruzados. Así fue que acudió a la ayuda de su traumatólogo Claudio Brahim.

El médico y su amigo en esta ilusión llamada Prótesis 3D Tucumán, Lucas Abdala, diseñaron la primera prótesis de mano para Camila. En la izquierda, al poseer “movilidad en la muñeca”, le colocaron una prótesis “mecánica”. Para la derecha, necesitaban algo más y juntos empezaron a capacitarse para fabricar una prótesis “electrónica”.

Abdala, estudiante de ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional -regional tucumana- fue quien implementó un sistema de código abierto “colaborativo”.

“Nadie lo puede comercializar porque todo lo que se imprime en 3D es gratis. Tuvo un costo menor a 2 mil pesos, eso incluyó 750 de pilas recargables”, explicó Brahim, quien ya recibió más de diez pedidos desde la difusión del caso de Camila.

Así, llevan diseñados prototipos de mano, dedo, codo, muñeca y van por más, y sus distintos tamaños: pequeño, mediano o grande, adaptadas al muñón de cada paciente.

Ayudantes más que pacientes

Brahim y Abdala dicen que tienen en Camila “una gran ayudante”, porque “ella se puso a disposición para que se la ayudara, pero fundamentalmente, para ayudar a otros”.

“Fueron ayudantes más que pacientes. Había que darle una solución a una nena de 15 años que no podía agarrar objetos”, resumió. Y resaltó el “esfuerzo” de la madre, “quien es muy motivadora y le insistía a Camila para que se independice”.

Lo que más le llamó la atención a Brahim es la rapidez con la cual la niña se adaptó a la prótesis: “Pudo sostener con su mano hábil objetos de gran tamaño apenas se la colocó”.

En el corto plazo, sueña con comprar otra impresora 3D y tener más tiempo para dedicarse al proyecto ya que su trabajo de cirujano en dos provincias hace que “por las noches” sea el momento indicado para “imprimir” prótesis. Hasta ahora, son siete los pacientes que esperan su solidaridad.

 

Foto: 3D Tucumán
“La idea es darle soluciones a más gente y nuestra satisfacción enorme es al entregar las prótesis, nos emociona verlo y eso paga todo”, resumió el médico santiagueño.

Camila no es la única “ayudante” del traumatólogo santiagueño. Ramón Romero tiene 33 años y desde que nació su brazo izquierdo termina en un muñón. Como Camila, este abogado ayudó a construir las manos electrónicas que en un futuro podrían ayudar a cientos de personas. Y, como la nena, este adulto se llenó de lágrimas cuando “logró sostener cosas pesadas” y se ilusionó al poder “cortar cebolla” porque le “encanta cocinar”.

 

A %d blogueros les gusta esto: