septiembre 25, 2018

Boca solidario en Saavedra

Goltz, Mas y Ábila visitaron la escuela especial N°1 de Saavedra y jugaron durante casi una hora con más de 70 chicos. “Nos hace muy bien compartir un rato con ustedes”, dijo Angelici, que fue acompañado por el secretario general Chistian Gribaudo.

En una nueva acción solidaria impulsada desde la Fundación Boca Social, Paolo Golz, Emmanuel Mas y Ramón Ábila visitaron este mediodía la escuela especial N° 1 del barrio porteño de Saavedra y compartieron más de una hora con más de 70 chicos con discapacidades motrices. Los futbolistas fueron acompañados por el presidente Daniel Angelici y el secretario general Christian Gribaudo.

Al llegar al establecimiento de Galván 3630, los alumnos recibieron a los jugadores con aplausos y un cartel de bienvenida realizado a mano en la jornada previa. A los pocos minutos, tras tomarse fotos y firmar autógrafos, los tres futbolistas participaron de distintos juegos organizados por los maestros del lugar y se divirtieron a la par de los chicos.

Acostumbrado a trepar por la banda izquierda, Mas fue el elegido para jugar a las bochas en un largo pasillo que bien podría haber sido el carril de córner a córner. A Goltz, en tanto, le tocó ser el lanzador en una tanda de penales; mientras que Wanchope Ábila demostró sus habilidades con el metegol.

“Estoy muy contento de venir a colaborar con la escuela especial de Saavedra. Es gratificante compartir este momento con todos estos chicos, hacerlos felices y a nosotros nos llena desde lo afectivo. Esperamos volver a hacerlo pronto”, dijo el delantero, minutos después de la acción solidaria.

Más, por su parte, agregó: “Estoy muy feliz de estar en la escuela y poder acompañar a todos estos chicos. Sentimos la emoción que ellos también sienten y nos emociona a todo el grupo. Me vuelvo muy contento a mi casa y me dan ganas de contarle a mi familia sobre esta sensación que es muy linda”.

En tanto, Goltz también se mostró contento: “Por haber disfrutado de un lindo momento con los chicos y haber podido compartir una tarde todos juntos”. “Quizás sea un granito de arena -agregó- pero es muy gratificante. Pudimos ver la alegría que tenían y como se abrían para hablar de futbol y de los partidos. Fue un momento muy lindo”.

Antes de abandonar el predio, y luego de juegos, fotos y charlas, los jugadores les obsequiaron a los chicos una bolsa con productos del club. A los pocos minutos, además de una sonrisa genuina, cada chico posaba con una gorra o tomaba notas con sus nuevos cuadernos y lapiceras con los colores del club.

 

 

 

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