junio 18, 2019
teletipo

Exitosa experiencia en cuatro cárceles bonaerenses: los internos producen las verduras que consumen

Autosustentabilidad en contexto de encierro

La experiencia se desarrolla en la Unidad 10 Melchor Romero, 12 Gorina, 15 Batán y 27 Sierra Chica. En invernáculos y a cielo abierto cosechan acelga, espinaca, tomate, pepino, brócoli, lechuga, remolacha, verdeo, berenjenas, repollo, rabanito, rúcula, maiz y hasta plantas aromáticas.

En las afueras de la ciudad de La Plata, en la localidad de Gorina, cerca de 180 internos están alojados en la Unidad 12, un establecimiento carcelario que dependen del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Se trata de un Penal en el que los privados de libertad cumplen la última parte de sus condenas en dos regímenes: semi abierto y abierto.

En esa cárcel se llevó en las últimas horas una recorrida de autoridades para dejar inauguradas las reparaciones realizadas en tres invernáculos donde los internos bajo la dirección de agentes penitenciarios especializados en huerta, se capacitan en la producción de hortalizas y verduras para su consumo.

Uno de los invernáculos sirve de almácigo, donde las semillas son sembradas en un ámbito cuidado hasta que se convierten en plantines. Así es como se logra tener tomates cherry, ají vinagre, pimientos y zapallitos.

En los otros dos invernáculos y a cielo abierto se siembran el resto de las verduras: acelga, espinaca, tomate, pepino, brócoli, lechuga, remolacha, verdeo, berenjenas, repollo, rabanito, rúcula, maiz y hasta plantas aromáticas, con la participación activa de una veintena de internos.

El ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, se refirió al emprendimiento y dijo que “reforzar el trabajo y la educación en las unidades penales es uno de los objetivos puntuales que tenemos, y que claramente encomendó a nuestro equipo la gobernadora María Eugenia Vidal”.

Experiencias similares suceden en la Unidad 10 ubicada en Melchor Romero, en el partido de La Plata, en la Unidad 15 Batán y en la Unidad 27 en Sierra Chica.

Mario, de 25 años, uno de los internos que forma parte de la iniciativa en la cárcel de Gorina, contó que “no tenía ni idea de esto, pero me atrapó. Le tomé cariño al trabajo y ahora me alimento mucho más sano. Y pienso aplicarlo en mi casa cuando salga. Es fácil y te permite ahorrar”.

Los privados de libertad arrancan a trabajar en la quinta a las 7 de la mañana bajo la supervisión de Rodrigo Campomar y Diego Fernández, dos integrantes del Servicio Penitenciario que los capacitan en todo lo referido a la producción de vegetales.

El proceso de instrucción conlleva la preparación de la tierra, su abono, la formación de los surcos, rastrillajes, riego y el combate a hongos o insectos que dañan a las verduras, entre otros aspectos.

También aprenden sobre cuáles son las estaciones para sembrar cada especie y los cuidados que necesitan los invernáculos.

Los invernáculos reparados son de 7 por 60 metros y de 15 por 70, a los que se les renovaron maderas, nailon y sistema de riego por goteo.

Según se informó, la superficie cultivada es de una hectárea y se entregan cerca de 300 kilos de verdura por semana, con lo que se autoabastece al 70 por ciento de la población carcelaria, y se estima que durante el próximo año la autosustentabilidad alcanzará el 100 por ciento.

De la inauguración de la puesta en valor de los invernáculos participaron el contador a cargo de la Subdirección General de Trabajo, Juan Manuel Busti, el asesor, Juan Cruz Pallavicini, el Director General de Asistencia y Tratamiento del SPB, José Castillos y el director de la Unidad 12, Ramón Allende, entre otras importantes autoridades.

En la cárcel de Melchor Romero hay un invernadero, tipo doble capilla, de 15 metros de frente por 51 metros de largo y un sector de aproximadamente 30 metros de frente por 50 metros de largo, para la producción de verduras y hortalizas a campo.

Para el suministro de riegos se instaló una bomba sumergible de 3,5 hp y la perforación, junto con las cañerías necesarias para derivar el riego debidamente a cada sector.

En lo que respecta a las hortalizas, se sembraron, espinaca, tomate platense, berenjena, ají vinagre. Junto con el inicio de la producción de hortalizas se reacondicionó un sector de aproximadamente 20 metros por 20 metros, para comenzar con una producción de vivero de plantas ornamentales.

En la Unidad 15 participa de manera muy activa la agencia de INTA de la zona. Esta agencia aportó semillas, capacitación y el seguimiento productivo de manera semanal, permitiendo el desarrollo de varias huertas las cuales suman una superficie aproximada 2,5 hectáreas de donde participan alrededor de 70 internos.

Desde la Dirección de Trabajo Penitenciario se aportaron: herramientas, como azadas, palas ancha y de punta, zapines, carretillas, mochilas parta fumigar, y mangueras, semillas hortícolas; todos los materiales para la construcción de un invernadero de doble capilla de 15 metros de frente por 50 metros de largo (madera, nylon, clavos y alambre); una bomba sumergible de 3,5 hp y las cañerías y mangueras necesarias para realizar la derivación del riego.

Como resultado del trabajo colaborativo y en conjunto entre las dependencias, actualmente en Batán se produce puerro, cebollas, albahaca, perejil, cilantro, acelga, ciboullete, achicoria, rabanito, perejil, grilo, tomate, berenjena, acelga, repollo colorado y blanco, zapallito tipo tronco, zapallo anco, y lechuga.

En tanto, en la Unidad 27 se posee una superficie útil de media hectárea, de la cual la mayoría se trabajan a campo abierto. En colaboración con el personal a cargo de la huerta personal de la Agencia INTA de la zona, aporta semillas y capacitación a los internos participantes.

Desde la jefatura del SPB se entregaron azadas, palas ancha y de punta, zapines, carretillas, mochilas parta fumigar, y mangueras, semillas hortícolas; todos los materiales para la construcción de un invernadero de doble capilla de 15 metros de frente por 50 metros de largo (madera, nylon, clavos y alambre); una bomba sumergible de 3,5 hp y las cañerías y mangueras necesarias para realizar la derivación del riego. Participan normalmente entre 6 y 8 internos.

Producción de pan

También con el objetivo de lograr el autoabastecimiento, en la Unidad 18 de Gorina se puso en valor el taller de Panadería en el que se producen doscientos kilos de pan a diario para el consumo de los internos y del personal del mencionado penal y de quienes se encuentran alojados y trabajan en la Unidad 12 vecina.

A partir de la instalación de las nuevas luminarias, de la reparación de las herramientas laborales y de los trabajos de pintura y albañilería realizados en el lugar, volvió a funcionar el taller en donde seis internos elaboran la panificación para abastecer al total de la población de las dos cárceles de Gorina y al personal que allí trabaja. En ocasiones especiales, como cuando los niños que ingresan en la visita cumplen años, los internos también elaboran chips y pizzetas para disfrutar junto a sus seres queridos.

Los privados de libertad comienzan a hornear la producción a las seis y media de la mañana. Al mediodía almuerzan en el lugar de trabajo y, posteriormente, prepararan la masa para transformarla en miñones. Finalmente, 615 personas de la Unidad 12, entre internos y penitenciarios, reciben el pan, mientras que en la 18 lo degustan 175.

Humberto cursa el tercer año de la secundaria dentro de la Unidad 18 de Gorina y además de compartir el saber con sus compañeros en la Panadería, comenzará a dar un curso en la escuela del penal. “Antes de estar detenido, fabricaba pan y confituras en mi casa y creo que es muy importante que quienes están acá conozcan este oficio, ya que en cualquier barrio hay una panadería. No importa la situación de cada familia, incluso en el hogar más humilde de la Argentina nunca va a faltar un trozo de pan con un mate cocido”.

El contador a cargo de la Subdirección General de Trabajo, Juan Manuel Busti, acompañado por el asesor, Juan Cruz Pallavicini, señaló la importancia de generar unidades penitenciarias que produzcan sus propios alimentos favoreciendo nuevos espacios laborales, mejorando a su vez los hábitos alimentarios y generando cambios y mejoras en el estilo y calidad de vida de los internos.

A %d blogueros les gusta esto: