marzo 26, 2019
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Soñar desde arriba

Racing no falló en el Cilindro: jugó un gran partido, goleó a Godoy Cruz por 3 a 0 y volvió a quedar en lo más alto de la Superliga. Lisandro López y Matías Zaracho, en dos oportunidades, convirtieron para la Academia.

¿Se puede jugar como campeón aun cuando restan varias fechas para el final del campeonato y no hay certezas sobre quién se quedará con el título? Se puede. Racing pudo. Convencido de cuál era su obligación, el equipo de Eduardo Coudet salió a dar la cara ante la multitud que se acercó para ver si la ilusión tenía argumentos, le ganó a Godoy Cruz por 3 a 0 en el Cilindro y se subió otra vez a la punta del torneo. 

Vocación de protagonismo, agresividad en todas las líneas y decisión para imponer las condiciones del desarrollo. En ese esquema, Neri Cardozo y Matías Zaracho sobresalieron por encima del resto porque combinaron intensidad y fútbol de una manera espléndida. Dato que expone quién dominó el juego: la visita terminó la primera mitad sólo con el 67 por ciento de efectividad en los pases producto de una asfixiante presión del dueño de casa. Sin embargo, para el gol hubo que esperar 29 minutos: una combinación notable entre Darío Cvitanich y Lisandro López acabó en un nuevo grito –el decimoquinto- del capitán. El segundo llegó a los 33, en el marco de una ráfaga de entusiasmo, y tuvo como definidor a Zaracho. La Academia merecía lo que tenía.

Godoy Cruz intentó recomponerse en el arranque del segundo tiempo y contó con alguna insinuación más o menos profunda. Ya en la etapa inicial Gabriel Arias había aparecido en dos ocasiones para tapar un bombazo del Morro García. Pero, con espacios para correr, Racing ratificó que estaba en una noche iluminada y sentenció el partido con un contragolpe que Zaracho, ahora en faceta goleadora, estampó en la red. Rotar pasó a ser la consigna: Nery Domínguez y Jonatan Cristaldo ingresaron para darle aire a un equipo que estaba haciendo un desgaste enorme. Abrumadoramente superiores, los locales descansaron desde la posesión -573 toques en todo el encuentro-, se florearon para deleite del público y sostuvieron un hambre ofensivo que no se agotó en ningún momento.

Prestancia, oficio y jerarquía, Racing le apunta directo a la gloria como indica su historia. Lo que viene será el clásico, con todo lo que eso implica. Lo que viene serán seis finales, con el sueño de tocar el cielo con las manos.

 

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