agosto 19, 2019
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Como implementar energías sustentables

Argentina tiene un enorme potencial para desarrollar una gran variedad de energías renovables en el corto plazo

Urge que nos atrevamos a cuestionarnos el modelo de desarrollo que estamos llevando a cabo: ¿A quién beneficia y cómo? ¿Qué consecuencias tiene? Nuestras sociedades han evolucionado consumiendo cada vez mayores cantidades de energía, energía que hoy por hoy proviene principalmente de combustibles fósiles.

Energía renovable, verde, limpia, sustentable o ecológica. Todas estas palabras se pueden utilizar para referirse a aquellas energías que protegen el ambiente al no emitir gases contaminantes. Año a año, miles de millones de toneladas de dióxido de carbono llegan a la atmósfera aumentando la temperatura de la tierra. El calentamiento global es un hecho y los continuos desastres naturales son un fiel reflejo de que el mundo está diciendo basta. Y la mejor manera de combatir esta realidad es con un cambio en la matriz energética, que busque abandonar paulatinamente el uso del gas y el petróleo como principal generador de energía, y construya el camino hacia las energías sustentables.

Las sociedades modernas deben basarse en sistemas energéticos que requieren tener asegurado el acceso a fuentes de energía y poder disponer de ellas en el momento preciso, durante el tiempo que sea necesario. Toda actividad que implique el aprovechamiento de estos recursos debe llevarse a cabo de modo eficiente y responsable, cuidando el ambiente, en procura de un desarrollo sustentable.

Los seres humanos han utilizado la energía del entorno para desarrollar y mejorar su calidad de vida. Toda actividad que implique el aprovechamiento de los recursos energéticos debe llevarse a cabo con la mayor responsabilidad posible, para promover el cuidado del ambiente.

Es sabido que en Argentina, para el 2025, el 20 % de la oferta eléctrica debe estar cubierta por energía renovable, que parece ser una promesa ambiciosa. Cuando hablamos de renovables, tenemos que tener en cuenta que el 20 % se refiere a un promedio anual de despacho por lo que, en términos de potencia, la proporción de capacidad instalada de renovables debe ser bastante mayor que el 20 % para poder cumplir con la meta proyectada. En cuanto a la implementación, una vez que se recorra la curva de aprendizaje, el desarrollo se acelerara. El almacenaje de energía es el desafío por excelencia de los próximos 10 o 20 años.

El país cuenta con una enorme cantidad y una excelente calidad de recursos energéticos renovables. Tiene muy buenos vientos, no sólo en la Patagonia, sino también en las zonas serranas y montañosas del centro y el oeste del país; gran parte del territorio nacional presenta irradiaciones solares que permitirían generar electricidad, especialmente en el noroeste y en el Cuyo; tiene una extensa costa con mareas y olas, numerosos ríos y saltos de agua para proyectos hidroeléctricos de bajo impacto ambiental; cuenta con abundante producción de biomasa y en los últimos años se han impulsado significativamente los biocombustibles.

Argentina tiene un enorme potencial para desarrollar una gran variedad de energías renovables en el corto plazo. Cuenta con excelentes recursos naturales y con la tecnología para hacerlo. Entonces, lo primero que uno se preguntaría es: ¿Por qué el país no ha comenzado a construir el camino hacia las energías limpias? Sin duda se podrían dar explicaciones de todo tipo: económicas, políticas, sociales y hasta culturales. Pero el problema que subyace a todas las energías renovables son las tarifas. Aún queda mucho por producir, investigar, desarrollar y transformar.

Transformar nuestra sociedad hacia una sociedad menos intensiva en energía es evidentemente el paso más inteligente que podemos dar como especie. Y para generar la energía que sí nos sea necesaria, necesitamos utilizar recursos renovables y tecnologías apropiadas.

Lograr un sistema energético que combine y complemente las distintas fuentes de energía, que garantice el acceso a todos los habitantes y que diversifique la matriz energética para alcanzar un equilibrio entre las variables de seguridad, disponibilidad y sustentabilidad es un desafío que el país tiene por delante. En suma, el camino no es fácil, pero podemos vilumbrar soluciones construidas por y para la gente.

Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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