noviembre 21, 2019
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Chile bajo extrema tensión en medio de un estallido social que dejó once muertos

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Un estado de extrema tensión dominaba esta noche a Chile, donde fuerzas militares y de seguridad dispararon granadas de gas lacrimógeno y chorros de agua contra miles de manifestantes para hacer cumplir el toque de queda impuesto por las autoridades, en medio del estallido social que dejó once muertos, cientos de heridos y detenidos.

El toque de queda entró en vigor en Santiago y otras ciudades del interior del país a las 20, cuando miles de personas aún desafiaban la restricción y continuaban en las calles.

En Santiago, frente a la Escuela Militar y a las puertas de un concurrido centro de compras de Las Condes, las fuerzas de seguridad, apoyadas por dotaciones de militares, disolvieron en pocos minutos las manifestaciones a fuerza de gases y con tanquetas blindadas que transitaban lentamente para disuadir a los involucrados en la protesta a abandonar las calles.

“La violencia no debe ni va a prevalecer en Chile”, dijo el presidente Sebastián Piñera en un mensaje televisado que emitió minutos después de la entrada en vigor del toque de queda, ocasión en la que usó un tono más moderado que el domingo, cuando había dicho que su país estaba “en guerra” con un “enemigo poderoso e implacable”.

El presidente hizo un llamado al diálogo a todos los sectores dispuestos a buscar una solución a la violencia y dijo que mañana se reunirá con los presidentes de todos los partidos políticos para buscar acuerdos y poner en marcha medidas en beneficio de la población.

Entre eses medidas mencionó una baja en los precios de los medicamentos, la potenciación del sistema de pensiones y mejoras para la salud y la educación, las principales demandas de la sociedad chilena.

La magnitud de las protestas y la persistencia de los actos de violencia llevaron a las autoridades militares a imponer para esta noche, por tercera vez consecutiva, el toque de queda en Santiago y sus zonas de influencia, además de en Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Maule, Biobío y Los Ríos.

Desde Ginebra, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, llamó al gobierno y a los manifestantes a buscar una vía de diálogo para calmar la situación, a la vez que pidió una “investigación independiente” para determinar responsabilidades en los hechos de violencia que dejaron muertos y heridos.

Bachelet también exigió que se deje a un lado la “retórica inflamatoria”, en aparente alusión a la declaración sobre la “guerra” que hizo Piñera el domingo.

Hoy, la jornada en la mayoría de las grandes ciudades chilenas comenzó en calma y después del mediodía comenzaron a juntarse manifestantes en Santiago y otras urbes para protestar.

Frente a supermercados y tiendas se observaban largas filas de personas ansiosas por hacer sus compras, frente al temor de que resurgieran los saqueos.

En Santiago y Valparaíso volvieron a reportarse incidentes en los que las fuerzas de seguridad -acusadas de actuar con brutalidad en la represión del estallido social- dispararon granadas de gas lacrimógeno contra los manifestantes, en medio de una verdadera militarización de los espacios públicos.

El balance de estos días de furia dejó estupefacta a gran parte de la ciudadanía.

Según un informe del Ministerio del Interior difundido hoy, 11 personas murieron en medio de los disturbios, la gran mayoría de ellos en incendios declarados durante los 110 saqueos reportados contra supermercados y tiendas en distintos puntos del país.

Dos de los muertos cayeron alcanzados por balas disparada por agentes de fuerzas de seguridad, de acuerdo con reportes que no fueron confirmados oficialmente.

La militarización del país ordenada por Piñera aumentó en las últimas horas, en un intento de tratar de controlar los desmanes violentos provocados en los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.

En el plano político, Piñera recibió un sinfín de críticas por haber mencionado que el país estaba “en guerra”.

Incluso, después de esa declaración, el jefe de la Defensa Nacional, general Javier Iturriaga, afirmó que él, particularmente, no está en guerra “con nadie”, lo que disparó un sinnúmero de comentarios por la aparente contradicción con el presidente.

“No corresponde especular sobre una frase que yo dije hoy en la mañana; en mis palabras nunca hubo una doble intención a lo que señaló el presidente de la república”, aclaró poco más tarde el militar.

Las protestas comenzaron la semana pasada contra un aumento en el precio de los boletos del subterráneo y se extendieron durante el fin de semana con mayor violencia, en medio de demandas por mejoras en los sistemas de salud y educación, protestas contra la distribución desigual de ingresos y exigencias para un mejor funcionamiento de los servicios previsionales y sociales.

Piñera, ante la virulencia de la reacción, anunció la semana pasada su decisión de dejar sin efecto el aumento del subterráneo.

El congelamiento fue avalado hoy por una amplia mayoría en el Senado, tal como ayer lo fue por la Cámara de Diputados.

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