Sabías que Belgrano y Perón eran masones ?

La guía turística Cristina Espinosa presentó su libro de masoneria, Ciudad y Necrópolis en la Casa de Cultura de Berisso, y organiza recorridos guiados que vinculan historia, religión y arquitectura en La Plata, Berisso y Ensenada. Las visitas que despiertan un gran interés en la región.

La ciudad de La Plata siempre fue terreno fértil para el misterio como lo describe la autora. Entre sus diagonales, plazas y templos se esconden símbolos que despiertan curiosidad y dan lugar a múltiples interpretaciones. Esa intriga fue el punto de partida del nuevo libro de Cristina Espinosa, guía turística y estudiosa de la historia regional, quien se propuso acercar el mundo de la masonería a un público que busca comprender sus huellas en la identidad local.

“El libro está pensado para principiantes, no para especialistas. Surge de las preguntas que me hacen las personas que no conocen nada del tema y quieren adentrarse un poco en él”, explicó durante la presentación.

Aunque en los últimos años La Plata fue reconocida como “ciudad masónica”, la autora recuerdó que los primeros rastros de la masonería en la región no surgieron allí, sino en Berisso y Ensenada. “La gente de la zona lo desconoce. La masonería entró primero a Berisso y Ensenada que a La Plata”, señala.

Espinosa también destaca cómo, a lo largo de la historia argentina, se entrelazan las figuras de la masonería y la religión. Citó a Manuel Belgrano, quien según relata ganó la Batalla de Tucumán pidiendo la protección de la Virgen de la Merced, y a Juan Domingo Perón, “otro masón”, que años más tarde colocó la banda a la imagen de la Virgen. “Todo está ligado: la Virgen de la Merced y la masonería se cruzan en distintos momentos de nuestra historia”, comento.

Además de la presentación del libro, Espinosa anunció una serie de visitas guiadas especiales durante noviembre. La propuesta combina historia, arquitectura y simbología: parte desde Plaza Moreno, recorre la ciudad, pasa por el Teatro Princesa, continúa con una guiada por el cementerio local y finaliza con una degustación masónica en la confitería de la Catedral. “Cuando se anunció, no esperábamos tanta convocatoria: se llenó el cupo en el momento, luego abrimos otro y ya llevamos seis micros completos”, contó la guía, sobre el exito de la propuesta.