El jurado convocado por la Fundación El Libro e integrado por periodistas, editores, especialistas y académicos otorgó el Premio de la Crítica 2025 a “Un hombre” de Juan José Becerra, editado por Seix Barral. El galardón será entregado en el marco de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el sábado 2 de mayo a las 17:30 en la Sala Alfonsina Storni del Pabellón Blanco.

El premio consiste en la suma de $1.200.000 (un millón doscientos mil pesos) y una plaqueta distintiva de la Fundación El Libro para la editorial Seix Barral.
En esta edición, y bajo la presidencia de Nelly Espiño, el jurado estuvo integrado por: Veronica Abdala, Carlos Aldazabal, Alejandro Bellotti, Natalia Blanc, Débora Campos, Horacio Convertini, Leonor Fleming, Silvina Friera, Santiago Kalinowski, Patricia Kolesnicov, Agustina Larrea, Antonio Las Heras, Adriana Lorusso, Enzo Maqueira, Cristina Mucci, Rafael Oteriño, Hector Pavón, Flavia Pittella, Osvaldo Quiroga, Máximo Soto, Eugenia Zicavo y Patricio Zunini.
Sinopsis de “Un hombre”
Un punto de encuentro. Dos libros. El nuevo desafío literario de Juan José Becerra

Asediado por la presión de los años y las ilusiones pendientes, un hombre construye un taller de lujo para
guardar sus autos antiguos en los fondos de su mansión que dan a la pobreza, y a la belleza de lo nuevo.
Allí comienza con naturalidad una carrera de locos hacia no sabe dónde, lo que lo convertirá sucesivamente (o simultáneamente) en El Ingeniero, El Coleccionista de Autos, El Mecánico, El Parrillero, El Ladrón y El Asesino. ¿Cuántos personajes caben en una persona? Al parecer, el máximo que se pueda. No es una cuestión de espacio sino de deriva: desear una cosa, y luego otra, y otra más.
Si pudiera, el protagonista de Un hombre —la mitad autónoma del nuevo díptico de Juan José Becerra (la otra es Dos mujeres)— sería todos los hombres del mundo, y ninguno, Pero es solo un hombre común que —como el común de los hombres— se enfrenta a la dificultad de vivir. En ese tembladeral, que es del ánimo y del cuerpo, su objetivo sólo en apariencia modesto es el de celebrar su cumpleaños para intentar, por un instante, ya no que el tiempo se detenga, sino que nunca haya pasado.

