La inversión internacional en la región aumentó un 14% hasta los 188.000 millones de dólares, pero los proyectos greenfield anunciados, un indicador de futuras fábricas y empleos, cayeron en un tercio.
América Latina y el Caribe atrajeron más inversión extranjera directa (IED) en 2025 que el año anterior, a pesar de una economía mundial incierta. Pero la cifra principal oculta una realidad más compleja.
Según el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2026 de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), las entradas de IED a la región, excluidos los centros financieros extraterritoriales del Caribe, aumentaron un 14% hasta alcanzar los 188.000 millones de dólares, aproximadamente una quinta parte de toda la IED destinada a economías en desarrollo; un aumento más pronunciado que el de estas economías en conjunto, que solo crecieron un 2% en 2025.
El aumento fue impulsado principalmente por América del Sur, en particular Brasil, donde las entradas se elevaron de 63.000 millones a 77.000 millones de dólares, situando al país entre los cinco mayores receptores del mundo.
México también creció, pasando de unos 38.000 millones a 41.000 millones de dólares, apoyado por redes regionales de producción y la inversión continua en servicios y manufactura.

Un flujo subyacente más débil
La recuperación fue limitada. Las 10 economías receptoras principales capturaron el 95% de todas las entradas regionales, y solo Brasil y México representaron aproximadamente dos tercios del total.
Aún más significativo, el valor de los proyectos de nueva creación anunciados —a menudo la señal más clara de futuras fábricas, plataformas logísticas y oportunidades para proveedores— cayó cerca de un tercio, situándose por debajo de los 120.000 millones de dólares.
Los valores de los proyectos anunciados en México descendieron de 44.000 millones a 24.000 millones de dólares en medio de la incertidumbre comercial y de la política industrial. Los de Argentina bajaron de unos 37.000 millones a solo 1.400 millones de dólares.
En otras palabras, en 2025 llegó más capital, pero se comprometió menos de este a la construcción de nueva capacidad productiva.
Aun así, la región sigue ofreciendo ventajas reales, como abundantes recursos naturales, un creciente potencial de energías renovables y una proximidad estratégica a los principales socios comerciales.
El informe señala qué cierra esa brecha: una mayor facilitación y seguimiento de la inversión, mejor infraestructura logística y energética, desarrollo de proveedores e integración regional que conecte las economías más pequeñas con mercados y cadenas de valor más amplias.
Los países ricos en minerales o energía renovable también necesitan estrategias que generen mayor valor localmente en lugar de depender únicamente de las entradas asociadas a productos básicos.
Foro Mundial de Inversiones 2026
Convertir el interés de los inversores en proyectos productivos y viables es precisamente el trabajo que pone sobre la mesa el Foro Mundial de Inversiones. La inscripción está abierta en el sitio web oficial del foro.
El foro, organizado por UNCTAD en Doha, Qatar del 25 al 27 de octubre bajo el tema «Invertir en el Futuro«, desarrolla una línea de Diálogo de Políticas de Inversión dedicada a adaptar las políticas de inversión para atraer y retener inversiones de calidad, incluyendo una sesión sobre reparto de riesgos y colaboración en una época de inversión turbulenta, junto a una línea sobre Promoción de Inversiones y Zonas Económicas Especiales sobre el impulso de la cartera de proyectos de transición energética, que responde exactamente a la brecha que revelan las cifras actuales de América Latina: no se trata de si el capital llega, sino de si construye algo perdurable.

