Cooperativa agrega valor a productos con marca propia

Con el acompañamiento del INTA, una cooperativa logró mejorar las técnicas y reglamentaciones en el proceso de deshidratación de fruta y verdura. El trabajo en conjunto logró aumentar la producción y llevar adelante el valor agregado con marca propia.

Productores de la localidad de Guandacol –La Rioja– aprovecharon la fruta que se perdía de los cultivos locales y emprendieron, en un principio, en la actividad de deshidratar durazno, damasco y ciruela. Con los buenos resultados obtenidos en ventas y calidad de productos convirtieron el desecado de frutas en una actividad productiva rentable. Para ello, buscaron asesoramiento del INTA y avanzaron en la mejora de la calidad de la producción, como así también en la organización de la cooperativa.

 Marcela Alaniz –jefa interina de la AER Valle del Bermejo– comentó: “Los referentes del INTA en desecado de frutas brindaron a la cooperativa asesoramiento técnico en todos los momentos de producción, y con el apoyo de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena iniciaron el diseño de su marca propia, Quijote del Valle”.

Y agregó: “El aumento de la producción fue de gran impacto, a partir de conseguir los secaderos solares de altura, les permitió aprovechar la fruta en el tiempo óptimo de cosecha. Podemos decir que el incremento fue de un 150 % o más. También accedieron a equipos de medición, maquinaria, insumos, entre otros”.

La Cooperativa El Federal es parte de los proyectos locales de valor agregado y diversificación productiva que la Agencia de Extensión Rural (AER) Valle del Bermejo –La Rioja– desarrolla en el territorio. También se vincularon de manera virtual con el área de extensión “Rama Caída” del INTA San Rafael –Mendoza–, para capacitaciones en técnicas en disecado.

El equipo de la AER Valle del Bermejo –que depende de la estación experimental agropecuaria del INTA Chilecito– apoya desde el 2021 a los productores en el proceso de adecuación a las normativas y reglamentaciones vigentes de control de calidad e inocuidad de productos, con el fin de ampliar la capacidad productiva y la oferta de sus productos a mercados formales.

Vanina Muñiz –presidenta de la Cooperativa El Federal– explicó que el INTA acompaña en el traslado de los productos para envasar y en el asesoramiento técnico para la producción primaria y elaboración de dulces. “Antes de la llegada del INTA secábamos la fruta en secaderos construidos de piedras en el suelo con una lona arriba, gracias a ellos y a un financiamiento de una empresa privada se logró construir un modelo del INTA que permitió aumentar los rendimientos de la producción”.

Los técnicos de INTA acompañaron en la presentación de los productos a bromatología para acceder al Registro Nacional de Establecimientos –RNE– y Registro Nacional de Productos Alimenticios –RNPA–, para ello, se realizaron los análisis correspondientes que a su vez determinaron las características de cada producto y su tabla nutricional.

El trabajo en la cooperativa

La Cooperativa El Federal está compuesta por 35 personas entre los socios fundadores y productores jóvenes que se sumaron con diferentes programas nacionales como el Potenciar Trabajo o Cooperativas Autogestionadas. Por temporada producen alrededor de 4000 kilos de frutas secas.

Desde allí se producen variedades de frutas disecadas como pasas de higo blanco, pasas de higo negro, pasas de ciruelas con y sin carozo, pasas de uva, tomates desecados envasados en aceite y en Torrontés, dulce de membrillo en pan, dulce de durazno, duraznos en almíbar.

Este año se realizó una diversificación en verdura de estación con el apoyo de la empresa Josémaria, “como nosotros producimos fruta seca en verano, entonces agregamos producción de invierno con unos bolsones familiares verdes biodegradables para conseguir rentabilidad también en esa época del año”, señaló Muñiz.

Tienen producción primaria de fruta y de verdura a la que le dan valor agregado. Actualmente solo se hace producción primaria de tomate destinado para el secado y envasado, mientras que para los demás productos se asocian con pequeños y medianos productores de la zona para producir a partir de fruta ya cosechada como el durazno, damasco, uvas, higos y ciruela entre otros.

Muñiz aclaró: “Nosotros trabajamos con el proceso siguiente a la cosecha, por lo general conseguimos la fruta ya cosechada y ahí empieza nuestra producción. Nos entregan la fruta, le pagamos al productor local y nosotros luego la procesamos, la disecamos, envasamos, etiquetamos y comercializamos con la marca de Quijote del Valle”.

Y agregó: “En algunos casos también trabajamos con productores que no tienen capacidad de producción, nos asociamos con ellos para hacer la cosecha y en algunos casos la poda de la planta”.

El proceso de agregado de valor de la cooperativa en el caso del tomate se da a partir de la cosecha: se lavan en una pileta, se cortan a la mitad manualmente, luego pasan a unos secaderos con sal gruesa que son de catre, con de 45 metros de largo y 50 metros de ancho, un modelo del INTA Bermejo en el que se asesoró a la cooperativa en su construcción, y tiene la capacidad de secar media hectárea de tomate por día. Todo el proceso es manual, el secado del tomate en cuatro días ya está seco y vuelve a empezar.

En el caso de la ciruela y el higo también los cosechan, los lavan, se extienden en el secadero, pero tiene una demora entre 12 y 15 días ya que se produce en febrero, mes con muchas lluvias. Luego se hace el proceso de abrillantado con aceite vegetal y lo envasan al vacío en Villa Unión en el que hay un centro regional del municipio porque la cooperativa no tiene envasadora y traslada la producción con ayuda del INTA para ese último paso de la cadena.

Muñiz detalló: “Hoy en día nos dedicamos más al tomate con el programa de ProHuerta que nos dan las semillas y este año agregamos cebolla para venta en fresco y otra parte para disecar. Vamos a incursionar secando pimientos, orégano, perejil porque estamos teniendo problemas en los rendimientos de la producción de la fruta por una plaga. Estamos incursionando en nuevos productos que sean rentables”.

Este año es la primera vez que trabajan en el secado de verduras, cultivan los plantines de la verdura, luego los trasplantan después del 15 de octubre y cosecharán en enero y febrero. “La idea es hacer también un bolsón de verano que tenga melón, sandía, tomate y zapallo con cosecha propia, más los productos desecados”, destacó Muñiz.

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