Marine Le Pen: La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada

China, Irán y Corea del Norte conformaron este domingo un frente de rechazo internacional contra los Estados Unidos tras el bombardeo en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, al tiempo que calificaron la operación militar como un acto de “terrorismo internacional” y una violación flagrante a la soberanía.

Los cuestionamientos, que se sumaron a la posición de Rusia, exigieron la liberación inmediata del líder chavista y su esposa, Cilia Flores, mientras la ONU y la Unión Europea manifestaron su preocupación por el quiebre del derecho internacional en la región.

Desde Seúl, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el gobierno de Kim Jong-un denunció el accionar de la administración de Donald Trump como una “grave violación de la soberanía” y un acto hegemónico.

Según el comunicado difundido por la agencia oficial KCNA, el Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano afirmó que “el incidente es otro ejemplo que confirma una vez más la naturaleza deshonesta y brutal de Estados Unidos”.

Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi, tildó la captura de Maduro como un “claro ejemplo de terrorismo de Estado”.

Tras una comunicación telefónica con el par venezolano, Yvan Eduardo Gil Pinto, el funcionario persa ratificó su apoyo al “gobierno legítimo” frente a lo que describió como políticas autoritarias e ilegales.

Pinto, a su vez, elogió la solidaridad de Teherán y aseguró que Caracas está decidida a defender su derecho a la autodeterminación.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la operación constituye un “precedente peligroso” y llamó a un diálogo inclusivo que respete el estado de derecho.

Si bien figuras como Ursula von der Leyen y el canciller francés Jean-Noël Barrot cuestionaron la legitimidad democrática de Maduro, coincidieron en que la solución política no puede ser impuesta desde el exterior, una postura que incluso fue respaldada por la líder derechista Marine Le Pen al sentenciar :

Había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario, había impuesto un manto de opresión a su pueblo durante demasiados años, hundiendo en la miseria a millones de venezolanos, cuando no los obligaba al exilio. Pero hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana. Esto sería un peligro mortal, sobre todo cuando el siglo XXI ya presencia importantes convulsiones geopolíticas que proyectan una sombra permanente de guerra y caos sobre la humanidad. Ante esta situación, solo podemos esperar que el pueblo venezolano tenga voz lo antes posible. Son ellos quienes deben tener el poder de definir, soberana y libremente, el futuro que desean forjar como nación.

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