Según Sinergia Animal, una ONG que lucha contra las prácticas más crueles hacia los animales criados para consumo en el Sur Global, las inquietudes expresadas por consumidores y productores de la Unión Europea acerca de que los estándares de bienestar animal en los países del Mercosur no cumplen con las expectativas de la UE están basadas en la realidad.
Sinergia Animal trabaja en la región del Mercosur y da cuenta de que aún existen diferencias significativas entre las regulaciones de bienestar animal y las prácticas habituales de la ganadería industrial en comparación con la Unión Europea. La organización subraya que la exportación de productos de origen animal desde países del Mercosur luego de la firma del tratado el 17 de enero en Paraguay, requiere el cumplimiento efectivo y riguroso de normas destinadas a reducir el sufrimiento de los animales.
“El acuerdo UE–Mercosur corre el riesgo de exportar crueldad y destrucción ambiental bajo la apariencia del comercio. La gran mayoría de la carne importada desde países del Mercosur se produce en condiciones que están muy por debajo de los estándares de bienestar animal dispuestos desde la UE. Al mismo tiempo, el aumento de la demanda de carne y de alimentos para animales acelerará la deforestación en ecosistemas vitales, empujando a la fauna silvestre y a la biodiversidad al límite. Estos acuerdos comerciales contradicen de manera fundamental la ambición declarada de la UE de construir sistemas alimentarios sostenibles.” — Jacqueline Guzmán, Directora Global de Relaciones Corporativas, Sinergia Animal Uno de los informes más recientes de Sinergia Animal se centra en el trato que reciben los cerdos en Brasil. “Brasil es actualmente el cuarto mayor productor y exportador mundial de carne de cerdo, y representa el 4 % de la producción global. El país cuenta con alrededor de 2,1 millones de cerdas reproductoras y faena aproximadamente 57 millones de cerdos por año.”
Según el informe, la forma en que la mayoría de estos animales es criada en la actualidad resulta inaceptable desde los estándares éticos.
Por ejemplo, en la Unión Europea el uso de jaulas de gestación para cerdas está estrictamente limitado a 28 días, y luego de ese período las cerdas preñadas deben ser trasladadas a sistemas de alojamiento que les permitan una mayor libertad de movimiento. Además, la Comisión Europea se ha comprometido a presentar legislación para eliminar progresivamente sinergiaanimalinternational.org el uso de jaulas en la producción ganadera. En contraste, en algunas granjas de Brasil las cerdas continúan siendo mantenidas de manera permanente en jaulas de gestación, en espacios tan reducidos que no pueden siquiera darse
vuelta, una práctica ampliamente reconocida como causante de un sufrimiento animal severo.
Esta disparidad normativa se extiende en Argentina al caso de las gallinas: en nuestro país, las jaulas en batería convencionales —prohibidas en la Unión Europea desde 2012— no solo siguen utilizándose, sino que representan alrededor del 90 % de la producción, con un grave impacto en el bienestar animal.
Jacqueline Guzmán pregunta:
“¿El acuerdo con el Mercosur exigirá a los productores brasileros elevar sus estándares de bienestar animal, o presionará a Europa para rebajar los propios? Existe un riesgo real de que el acuerdo UE–Mercosur incremente las importaciones de carne producida mediante sistemas de producción intensivos y crueles.”
Sinergia Animal señala una serie de cuestiones urgentes que deben abordarse ante la aprobación de un acuerdo comercial entre ambos bloques. Guzmán destaca que, además de las preocupaciones en materia de bienestar animal, existe el grave problema global de la deforestación, impulsada tanto por el desmonte para la ganadería como por la expansión de cultivos como la soja destinados a alimentar animales criados para consumo. Agrega que el aumento de las importaciones de carne:
“impulsará una mayor deforestación en algunas de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Esto representa un retroceso para el bienestar animal, la protección de la fauna silvestre y los sistemas alimentarios sostenibles. Los Estados miembros deben rechazar acuerdos comerciales que permitan externalizar la crueldad y el daño ambiental fuera de las fronteras de Europa. Al ampliar las importaciones de carne producida bajo estándares de bienestar más bajos, la UE está, en los hechos, premiando prácticas de producción crueles y socavando sus propios compromisos ambientales y de lucha contra la deforestación. Sin requisitos vinculantes de bienestar animal para los productos importados, estos acuerdos comerciales ponen en riesgo a los animales, a la vida silvestre y a la credibilidad de las políticas de la UE.”
En representación de Sinergia Animal, Jacqueline Guzmán señala que el impulso para alcanzar un acuerdo constituye una “oportunidad importante para que los países del Mercosur eleven sus estándares de bienestar animal hasta equipararlos con los de Europa”.
Principales áreas de preocupación en relación con las importaciones de carne desde el Mercosur
● Bienestar animal y falta de regulaciones efectivas
● Deforestación causada por la producción industrial, la ganadería
y los cultivos destinados a la alimentación animal
● Trazabilidad de la carne proveniente de países del Mercosur
● Riesgos para la salud humana, incluida la resistencia a los antimicrobianos (RAM), las
enfermedades zoonóticas y dietas poco saludables
● Impacto más amplio sobre comunidades indígenas
● Medidas insuficientes para garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales y
sociales
