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Una emotiva función del ballet «La viuda alegre» será transmitida mañana por el Teatro Colón

El Teatro Colón transmitirá por internet este domingo a las 20 la conmovedora función del ballet «La viuda alegre» de 2018, que significó la última presentación del bailarín argentino Alejandro Parente sobre ese escenario, en el que desarrolló una carrera de tres décadas como intérprete.

La historia de «La viuda alegre» tiene más de un siglo sobre los escenarios de todo el mundo, ya que se estrenó el 30 de diciembre de 1905 en Viena, aunque en ese momento no era un ballet sino una opereta de tres actos con música del compositor austro-húngaro Franz Lehár y guion de Victor Léon y Leo Stein que se basaron en la comedia «L’attaché d’ambassade» de Henri Meilhac.

La narración tiene por protagonista a una viuda muy joven y muy rica que vive en un pequeño principado cuya economía está en la ruina. Esa situación precaria es lo que empuja a las autoridades del lugar a tramar un plan para que la muchacha se case con un lugareño y evitar así que se lleve su fortuna al extranjero.

Es así que se proponen encontrarle un candidato ideal para que ella se enamore, decida quedarse en el principado y mantener ahí también su capital, aunque las cosas pueden complicarse y, de hecho, hay varias líneas en la trama que complejizan la historia para lucimiento, eso sí, de los bailarines de las compañías que la han interpretado.

«Fue una hermosa experiencia de trabajo poder traer este ballet al Teatro Colón y a su coreógrafo, Ronald Hynd, que vino en persona a trabajar con los bailarines»

recordó en diálogo con Télam la directora del Ballet Estable del Teatro Colón y legendaria bailarina argentina, Paloma Herrera, que seleccionó para este domingo a las 20 la función del 8 de agosto de 2018, que será emitida desde las cuentas del Colón en las redes sociales. Y no es una presentación cualquiera.

«En ese momento, Alejandro Parente integraba la compañía y se sumó a Marianela Núñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres, que vino con tiempo porque era la primera vez que bailaba el rol de Hanna Glawari, la viuda. Fue muy lindo poder trabajar en profundidad con ellos y con el coreógrafo», explicó Herrera.

La opereta creada por Lehár, Léon y Stein en 1905 tuvo desde entonces un éxito descomunal en todo el mundo y, según las estadísticas de Operabase, aparece en el puesto 22 entre las cien óperas más representadas entre 2005-2010. Además, la historia se llevó al cine en más de una ocasión.

Por eso, a mediados de la década de los 70, el entonces codirector del Australian Ballet, Robert Helpmann, acordó con los herederos de Lehár la creación de una versión para ballet de la obra con la música original de la opereta.

Fue el propio Helpmann quien escribió el libreto y le propuso al británico Ronald Hynd que hiciera la coreografía que el público ovacionó, finalmente, el 29 de noviembre de 1975.

Hynd estuvo en la ciudad de Buenos Aires en el invierno de 2018 para reponer su creación, ahora con el cuerpo estable del Teatro Colón, en una ocasión que estaba cargada de otros sentidos ya que con esa obra dos de las figuras más importantes de esa compañía se retiraban de los escenarios: la bailarina Karina Olmedo y el propio Alejandro Parente.

«Había una vez, una vez más, alguien que amaba actuar, saltar y girar, y ese día era su última vez. Le pidió un último esfuerzo a todo su cuerpo, le habló a su rodilla izquierda sentado en el camarín del primer piso del lado de la calle Viamonte. Rodilla, que ya estaba bastante dolorida, le agradeció todos los años de entrenamiento y danza que llevaba y le pidió un último salto», escribió Parente a Télam desde el Reino Unido, en un sentido texto en tercera persona con el que recuperó las sensaciones de aquella, su última presentación en el coliseo en el que estudió y en el que desarrolló una brillante carrera de treinta años.

El bailarín se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y estudió además con célebres maestros como Wasil Tupin, Enrique Lommi y Rada Eichenbaum, entre otros, hasta que con solo 16 años ingresó al Ballet Estable, donde permaneció hasta 2018.

«Le habló mucho al teatro ese día, desde que cruzó la entrada de artistas de la calle Cerrito -retomó Parente su recuerdo-, despidiéndose quizás de sus pasillos y de la biografía que habían construido entre sus paredes y sus misterios. Secretos y murmullos le devolvía el edificio. Y, finalmente, confundió los aplausos con el rumor que le llegaba de la tormenta que caía sobre la ciudad de Buenos Aires».

Ciertamente, Parente fue despedido con una ovación que no se apagaba aquella noche en la que, como otras estrellas antes que él, cumplió un rito siempre conmovedor: tras la presentación, dio unos pasos al frente del escenario, recibió los abrazos y reverencias de sus compañeros, de sus hijas, de sus amigos, maestros y referentes y, cuando el público hacía tronar sus palmas de agradecimiento, una delicada lluvia de miles de pétalos rojos cayó sobre él y lo abrazó en la despedida.

Parente no se retiró de la danza sino del escenario del Teatro Colón, ya que sigue trabajando intensamente como maestro ensayista y profesor invitado en los ballets de la Ópera de Roma, en el Royal Ballet de Londres, la Scala de Milán y Ballet Academy de la Ópera de Viena.

«Me pareció que fue una hermosa forma de que Alejandro tuviera su última función, con una obra totalmente nueva, con un ballet hermoso. Creo que todo cerró a la perfección, él estaba contento, el proceso de trabajo fue realmente muy lindo y las funciones tuvieron muchísimo, muchísimo éxito», concluyó Herrera.

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