La Asociación Obrera Textil confirmó que la suspensión será por una semana. El gremio logró un acuerdo para reducir el impacto económico sobre los operarios.
Una profunda preocupación se generó en el sector industrial de San Juan tras conocerse la decisión de la fábrica textil Vicunha de suspender a más de 500 trabajadores durante una semana, debido a la caída de la demanda y el sobrestock de producción acumulado. La medida se aplicará entre el 16 y el 22 de junio, según informó Roberto Vega, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT).
“No hay pedidos ni ventas. Según lo que nos han transmitido los empresarios, se llegó a esta decisión buscando un equilibrio que evite mayores perjuicios para los trabajadores”, explicó Vega en declaraciones a Tiempo de San Juan.
El acuerdo alcanzado entre el gremio y la empresa contempla que los trabajadores suspendidos percibirán cerca del 75% de su salario habitual, lo que implicará una merma de entre $15.000 y $20.000, según la categoría.
Medida temporal y sujeta a revisión
Desde el sindicato destacaron que la suspensión es temporal y se evaluará constantemente. Incluso, si en ese período ingresaran pedidos significativos, la planta podría retomar su actividad de inmediato.
“Esto se analiza día a día. Si hay un repunte en la demanda durante esa semana, se levanta la suspensión y se vuelve al trabajo normal”, señaló el dirigente.
Vega también aclaró que no toda la planta se verá afectada:
“Dentro de una fábrica textil hay distintos sectores, como tejeduría, hilandería o tintorería. La medida impacta solamente en aquellas áreas donde hoy no es indispensable que todos los operarios estén presentes”.
Contexto provincial y perspectivas
En cuanto al panorama más amplio del sector textil en la provincia, el dirigente de la AOT indicó que otras empresas, como Vesubio y Entretelas Americanas, mantienen su actividad con normalidad, sin registrar suspensiones ni recortes.
Aunque la apertura de importaciones generó preocupación, Vega subrayó que el problema de fondo en Vicunha es la fuerte caída del consumo interno.
“Algunas telas importadas no satisfacen las necesidades de los fabricantes, por eso creemos que esto puede normalizarse pronto y que la demanda repunte”, afirmó.
Finalmente, el gremialista instó a los empresarios a actuar con responsabilidad y compromiso con los trabajadores:
“Sabemos cómo está el mercado y los precios, pero esperamos que las empresas nos acompañen y ayuden a sostener el empleo”, concluyó.
La situación continuará siendo monitoreada por el sindicato, mientras los trabajadores esperan que la producción se reactive y que no se extiendan los recortes. El caso de Vicunha pone en evidencia la fragilidad del sector textil ante los vaivenes del mercado y la necesidad de medidas para sostener el empleo en contextos de baja demanda.

