Cuando Milei ataca a los abogados laboralistas, ataca a los trabajadores

✍️ Por Soledad Alonso 📰

Durante la presentación de su propuesta de reforma laboral en San Nicolás, el presidente Javier Milei calificó de “caranchos” a los abogados laboralistas. Esa declaración no es un exabrupto: es una muestra más del desprecio con el que este gobierno trata todo lo vinculado al trabajo, la organización y la defensa de las conquistas laborales.

En mi condición de legisladora bonaerense, presenté un proyecto de declaración (D-2816) para expresar el más enérgico repudio a esas manifestaciones. Porque denostar a los profesionales que ejercen esta especialidad del derecho también significa atacar a los propios trabajadores, a quienes esta gestión busca recortarles garantías y, al mismo tiempo, limitarles la posibilidad de defenderse.

El derecho laboral nació como respuesta a los abusos del poder económico y a la histórica desigualdad entre empleados y empleadores. Protege a quienes sufren accidentes, despidos injustificados o incumplimientos patronales. Su aplicación cotidiana es una herramienta fundamental para equilibrar las relaciones laborales y hacer cumplir los principios consagrados en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales de derechos humanos.

El gobierno de Milei está haciendo estragos en todo lo relacionado con el mundo del empleo. Avanza sobre conquistas históricas, promueve la flexibilización y favorece a un grupo minúsculo de poderosos que son los mismos de siempre. En ese contexto, atacar a los abogados laboralistas forma parte de una estrategia más amplia: debilitar la defensa de la clase trabajadora para dejar el camino libre a los abusos patronales.

✍️ Soledad Alonso es Diputada provincial de Unión por la Patria

Después del anuncio del presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo, publicó un video en el que adelantó que, tras las elecciones, van a avanzar con la reforma laboral y la tributaria. Hablan de “modernización”, pero quieren decir flexibilización. Buscan que las empresas puedan despedir sin motivo ni aviso, y que las y los trabajadores no puedan defenderse. Si todos los días escuchamos que cierran empresas y familias se quedan sin sustento, ¿qué va a pasar cuando puedan hacerlo sin consecuencias?

Todo es parte de un mismo plan de gobierno que busca beneficiar a los de siempre. El derecho a un trabajo digno, a una indemnización y a contar con un profesional que te defienda también está en juego en estas elecciones. Hay que ponerle un freno a este modelo.

Por eso, repudiar estos ataques no es solo un gesto de solidaridad: es un acto de defensa del pueblo trabajador y de la justicia social.

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