✍️ Por FABIO ABRAHAM
EL DERECHO DE VIVIR NO SE MENDIGA, SE TOMA
Universidad de Nanterre, mayo francés 1968
Miles de estudiantes franceses y ahora italianos, resisten los ajustes en educación de los gobiernos de Macron y Meloni. Se suman también estudiantes de España, Alemania, Bélgica, que dicen NO a los ajustes de la derecha.
Hace 58 años, mayo de 1968, en el mismo país y en el mismo lugar, las universidades, la juventud de entonces, salían a la calle a defender la educación pública y pedían un cambio a la censura cultural del presidente Charles de Gaulle.
En Argentina, en 1966, es derrocado el Gobierno constitucional de Arturo Illia y se instauró una dictadura de derecha que no solo recortó el presupuesto en educación, sino que también reprimió a docentes y alumnos. A tres años del golpe y un año del Mayo francés (1969) se produjo aquí el llamado Cordobazo, encabezado en esa provincia por estudiantes y obreros, estos últimos liderados por Agustín Tosco. Tiempo después, hace su presentación pública Montoneros, mayo 1970, como ala revolucionaria del peronismo, como así mismo el ERP, agosto 1970, brazo armado del Partido Revolucionario de los trabajadores (PRT).
Los cambios de paradigmas, entre otros la Caída del Muro de Berlín y la ruptura de la URSS, sumados hoy a la consolidación de la revolución tecnológica de los 80 –esto es desde hace unos treinta años–, con la expansión del capitalismo como motor del consumo, conformaron una juventud representada hoy por esos jóvenes protagonistas de la protesta como respuesta a algo que los afecta individualmente, por encima de los intereses colectivos, lo cual no quita su valentía, la expresión de su reclamo y, por supuesto, rescata el sentido político frente al ajuste. Muchos años antes, un grupo de jóvenes estudiantes cordobeses, tal vez la vanguardia de los movimientos estudiantiles en América Latina y aún más, producían la Reforma Universitaria frente al régimen restrictivo en la Universidad: La Reforma Universitaria de 1918 que el presidente Yrigoyen convirtió en ley.
Después del Mayo francés, más allá de su legitimidad de origen, cayó de Gaulle.
En Argentina, a un año del Cordobazo, caía el dictador Juan Carlos Onganía.
Otra juventud –la de los 60–, quizá con mayor solidez política, donde lo colectivo estaba por encima de lo individual, donde los partidos políticos jugaban un papel importante y donde los medios fundamentales eran los diarios y la radio, salían en defensa de la educación pública y pretendían un cambio cultural donde el objetivo era una sociedad en la que todos tengan oportunidades.
Esta juventud que se opone a Macron, tiene mayor facilidad de comunicación, por las redes sociales. Sin factores ideológicos determinantes, pero con el convencimiento de que sin Educación Pública no hay movilidad social ascendente.
En Argentina, gobernada por Milei, si bien tiene legitimidad de origen, el ajuste, el incumplimiento de las leyes, la vulgaridad con que se expresa, generan reacción en los jóvenes. Ya vamos por la quinta movilización federal llevada adelante por los estudiantes.
De nuevo las políticas de derecha generan que los estudiantes, acompañados por la mayoría de la sociedad, salgan a la calle a reclamar. No hay que juzgar a quienes se movilizan en defensa de su futuro, sino a quienes inician este estado beligerante, que en nombre de que «cierren las cuentas», condenan a la mayoría de la sociedad a un futuro de pobreza y marginación.
La falta de diálogo y la violencia ejercida desde el poder genera reacciones con final imprevisible.
La nota comienza con una frase del mayo francés y termina con otra de aquel entonces:
«Somos demasiado jóvenes para esperar»


