El presidente Javier Milei firmó el Decreto 602/2025, publicado este jueves en el Boletín Oficial, que introduce profundas transformaciones en la planificación, gestión y desarrollo del Puerto Nuevo de Buenos Aires, en un intento por modernizar su infraestructura, adaptarla a las exigencias del comercio internacional y potenciar su perfil turístico.
La medida deroga formalmente el Decreto 299/2023, heredado del gobierno anterior, por considerar que “no se adecúa a las necesidades del sector ni a las políticas actuales, que propician la preeminencia de la inversión privada en infraestructura pública”, según establece el extenso texto normativo.
Unificación de concesiones y nuevo rol para ANPYN
Uno de los puntos más relevantes del nuevo decreto es la unificación de las concesiones de las Terminales 1, 2 y 3, actualmente operadas por Terminales Río de la Plata S.A., en una única concesión, con el objetivo de consolidar su gestión operativa y contractual. Esta medida busca evitar trabas o desarticulaciones que puedan afectar el proyecto integral propuesto por el Gobierno.
Además, el Poder Ejecutivo transfiere a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) —creada este año por Decreto 3/2025— la calidad de autoridad concedente de los contratos vigentes, lo que la convierte en el nuevo actor central en la administración y desarrollo del principal puerto del país.
Contenedores y cruceros: nuevo esquema funcional
El proyecto aprobado por el Decreto 602/2025 reorganiza físicamente el Puerto Nuevo en dos sectores claramente diferenciados:
- Espigones 1, 2 y 3: serán destinados exclusivamente a carga y descarga de contenedores, con una única terminal operada por un solo concesionario.
- Espigones 4 y 5: estarán dedicados íntegramente a la actividad de cruceros y al desarrollo de infraestructura turística y comercial, incluyendo terminal de pasajeros, zonas de esparcimiento, restaurantes, hoteles y servicios complementarios.
Con esta decisión, el Gobierno busca eliminar la superposición actual entre carga y turismo, y dotar a cada sector de la infraestructura específica que requiere. La actividad de cruceros, en particular, ha sido identificada como uno de los sectores de mayor crecimiento en los últimos años y una fuente clave de ingreso de divisas.
Convocatoria a Iniciativas Privadas
En sintonía con la política de desregulación y fomento del capital privado, la ANPYN fue instruida a convocar a Iniciativas Privadas —según el Régimen previsto en el Decreto 713/2024— para desarrollar la nueva terminal de cruceros y el área turística en los espigones 4 y 5.
La idea es aprovechar el conocimiento y la capacidad de inversión del sector privado para diseñar un proyecto que sea competitivo, moderno y atractivo tanto para los operadores turísticos como para los pasajeros internacionales.
Infraestructura para buques de mayor porte
Entre los fundamentos técnicos del decreto, se destaca la necesidad de adaptar el puerto a la llegada de buques más grandes, con esloras de hasta 366 metros y capacidad de hasta 14.000 TEUS, como los que ya operan en otros puertos de Sudamérica. Actualmente, el Puerto de Buenos Aires enfrenta desventajas competitivas por su limitado calado y capacidad de operación.
El plan oficial contempla aumentar la profundidad de los muelles, modernizar la infraestructura existente y mejorar la conectividad del puerto con el hinterland metropolitano y el resto del país.
Futuro: ¿una nueva terminal exterior?
El decreto también deja abierta la posibilidad de construir una terminal exterior adicional, sujeta a estudios de viabilidad técnica, ambiental y económica. Esta alternativa permitiría al país incrementar su capacidad portuaria frente a un eventual crecimiento del comercio exterior.
Balance y objetivos
Con este nuevo esquema, el Gobierno nacional busca:
- Optimizar la eficiencia del Puerto de Buenos Aires.
- Aumentar su competitividad a nivel regional.
- Separar claramente las operaciones de carga y turismo.
- Estimular la inversión privada para el desarrollo portuario y turístico.
- Revalorizar la conexión urbana del puerto con la Ciudad de Buenos Aires, integrando usos comerciales, turísticos y logísticos.
El decreto ya se encuentra en vigencia y marca un giro estratégico en la política portuaria argentina, alineado con la visión liberal y pro-inversión del actual gobierno.

