El problema del quién y no del qué (a propósito de las acciones de Estados Unidos en Venezuela)

✍️ Por el Dr. Fabián Salvioli 📰

De lo más preocupante entre lo mucho que hay para preocuparse, es la consolidación de un mundo con sociedades y -peor aún- dirigencias políticas que asumen posicionamientos sobre lo correcto, lo legítimo y lo legal, según el quien y no el qué.

Se han pulverizado los postulados éticos, aquellos que formaron una convivencia –imperfecta, pero convivencia al fin- a nivel doméstico e igualmente a nivel internacional.

Entonces los crímenes internacionales no son repudiables: son buenos o malos, justificables o no dependiendo de quien los cometa y quienes sean las víctimas.

Este muro, mal o bien, con éxito o no, ha intentado navegar siempre por otras aguas.

Aquí se han repudiado sin fisuras -y desde la época del mismo Chávez- las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, se ha señalado con detalle a los crímenes del régimen de Maduro, y se ha levantado la voz frente al fraude electoral escandaloso que terminó de acribillar a la democracia venezolana.

Nada de eso justifica la agresión de Estados Unidos, ilegítima e ilegal.

El derecho internacional es claro: entre los principios de derecho internacional se subrayan la igualdad soberana de Estados, la no intervención, y la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza (art. 2 de la Carta de Naciones Unidas).

Las excepciones al principio medular de no uso de la fuerza son únicamente la autorización del Consejo de Seguridad (capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas), o la legítima defensa individual o colectiva (art. 51).

Estas normas de derecho internacional han sido aceptadas por todos los Estados que componen Naciones Unidas, la Carta de la ONU es un tratado que los Estados han ratificado y por ende es jurídicamente vinculante y exigible. Cinco países, además, poseen el privilegio de formar parte del Consejo de Seguridad como miembros permanentes, entre ellos Estados Unidos, lo que implicaría lógicamente un mayor deber de atenerse a las reglas.

En el caso de análisis no se dan ninguno de los supuestos -los requisitos de la legítima defensa no se cumplen ni de cerca-, lo que coloca al hecho de Estados Unidos en una violación flagrante del derecho internacional: es un acto de agresión armada que merece de manera evidente el repudio de la comunidad internacional en su conjunto.

Quienes aplauden lo que sucede -y se horrorizarían denunciando la atrocidad y exigiendo justicia si mañana el país atacado es otro igualmente brutal pero más amigable políticamente, y quien comete el ataque es uno identificado como enemigo ideológico-, no comprenden o no quieren comprender la gravedad de legitimar estos hechos para el futuro…

Nos coloca en la prehistoria del derecho internacional, en el todo vale cuando hay alguna «razón de Estado» que se decide unilateralmente por quien actúa. Se destroza el multilateralismo, se aniquila el derecho, y cuando así sucede, la fuerza es lo que se impone.

Y ello no conduce a nada bueno: así se llegó a la situación previa a la segunda guerra mundial, junto a un panorama de extrema polarización social y discursos discriminatorios y violentos legitimados. El resto de la historia es bien conocido.

Sé bien que quienes están de acuerdo con la barbarie harán la pregunta: ¿y entonces qué se podía hacer frente a la situación en Venezuela?

La respuesta es obvia: esto no, el fin no justifica los medios.

✍️ Fabián Salvioli se desempeña actualmente como profesor titular de Derechos Humanos y Derecho Internacional en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, entidad académica donde ejerció la titularidad de la asignatura Derecho Internacional Público entre 2000 y 2018. Allí se desempeña como Director del Instituto de Derechos Humanos. Además, fundó y dirige la Maestría en Derechos Humanos, primera carrera de su tipo en Argentina.[4]

En 2018, fue designado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas como Relator Especial sobre la promoción de la Verdad, la Justicia, Reparaciones y Garantías de No repetición, cargo que ejerció hasta el 30 de abril de 2024.[2][5]

Asimismo, durante dos períodos, entre 2009 y 2016, integró el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, elegido por unanimidad como presidente de este organismo entre 2015 y 2016. Es el primer jurista argentino en alcanzar dicho cargo.[6]

En el sistema regional, ha litigado y asesorado casos ante la Comisión Interamericana y ante la Corte interamericana de Derechos Humanos, se desempeñó como Perito en casos de Colombia y Honduras ante la Corte Interamericana y ha integrado y presidido numerosos tribunales arbitrales ad hoc para determinar reparaciones pecuniarias, en el marco de soluciones amistosas acordadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto de la República Argentina.

Entre 1998 y 2001, fue rector del Colegio Nacional Rafael Hernández, dependiente de la UNLP.

En materia educativa, ha diseñado un proyecto integral de Transversalización de Derechos Humanos para universidades, coordinando actualmente el desarrollo de estos programas en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Debido a sus contribuciones a nivel académico y doctrinario, así como al desempeño en órganos internacionales de derechos humanos, ha recibido diversos reconocimientos honoríficos. Se destacan su nombramiento como Ciudadano Ilustre de La Plata (2008), Personalidad Destacada de la Provincia de Buenos Aires (2015) y los otorgados por Amnistía Internacional Argentina (2006), organismo del que fue presidente en dos oportunidades: en 1989 y entre 1994 y 1995.

En el ámbito académico, la Universidad Nacional de La Plata lo ha nombrado graduado ilustre de esa casa de estudios (2015); y la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Pampa lo han distinguido como profesor honorario (2017).[7][8]​ Además, es Doctor Honoris Causa del Instituto Universitario PueblaMéxico (2019), de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina (2023),[9]​ de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina (2024),[10]​ y de la Universidad de ValenciaEspaña (2025).[11]

En 2024, en una ceremonia celebrada en la municipalidad de EstrasburgoFrancia, la Fundación René Cassin le entrego el diploma Honoris Causa de Derecho Internacional y Comparado de Derechos Humanos por su rol esencial en la promoción y defensa de los derechos y las libertades.

Su trayectoria internacional como docente lo ha llevado a dictar cursos y conferencias en más de cien entidades académicas, en más de treinta países de los cinco continentes; se destacan, entre ellas, las universidades de París I y París II (Francia), Universidad de La Sapienza (RomaItalia), Universidad de Milán o la Columbia University of New York (Estados Unidos), entre otras. Ha participado en capacitaciones en derechos humanos para poderes públicos del Estado, incluidas fuerzas de seguridad y otras entidades.

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