Rosario Central se consagró campeón tras vencer a Estudiantes de La Plata en un partido que, además del resultado deportivo, dejó una serie de escenas y gestos que alimentaron la creciente tensión dentro del fútbol argentino.
Uno de los momentos que más llamó la atención ocurrió durante la entrega de medallas. Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, se encontraba participando del reconocimiento a sus jugadores cuando llegó Claudio “Chiqui” Tapia, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Ante la llegada del dirigente, Verón se retiró del escenario y permaneció junto a sus futbolistas. Minutos después, el propio Verón y los jugadores de Estudiantes aplaudieron durante la entrega de medallas a los árbitros del encuentro. La escena rápidamente comenzó a generar distintas interpretaciones. Para algunos, se trató de un gesto de respeto hacia los protagonistas del partido; para otros, el aplauso pudo tener una lectura irónica luego de un arbitraje que fue cuestionado durante y después del encuentro, especialmente por el funcionamiento del VAR.
Pero las repercusiones no terminaron allí. En las tribunas, sectores de la hinchada de Rosario Central exhibieron ataúdes con el nombre de Juan Sebastián Verón, en una manifestación que volvió a poner en evidencia el fuerte enfrentamiento discursivo que se viene desarrollando alrededor de la conducción del fútbol argentino.
Una interna que trasciende la cancha
El episodio vuelve a poner sobre la mesa las diferencias que existen entre distintos sectores del fútbol argentino.
Por un lado, aparece la conducción de Claudio Tapia, que mantiene vínculos políticos y dirigenciales con distintos clubes y referentes del fútbol argentino. Del otro, Juan Sebastián Verón viene adquiriendo un mayor protagonismo dentro del debate sobre el futuro de la conducción del fútbol nacional.
En ese escenario también aparecen dirigentes como Diego Milito, presidente de Racing Club, y referentes de instituciones como River Plate y Boca Juniors, aunque los posicionamientos y alianzas pueden modificarse con el paso del tiempo.
Por ahora, la disputa permanece principalmente en el terreno dirigencial y político. Sin embargo, cada partido, cada decisión arbitral y cada declaración pública pueden volver a ponerla en primer plano.
Rosario Central ya tiene el título. Estudiantes quedó con el sabor amargo de la derrota y con cuestionamientos sobre el arbitraje. Y, detrás de la competencia deportiva, la interna del fútbol argentino parece estar lejos de haber terminado.

