Los países en desarrollo han dado un paso importante para reequilibrar el sistema financiero mundial, con el lanzamiento de la primera Plataforma de los Prestatarios durante las Reuniones de Primavera del Fondo Montario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como su secretaría.
La Plataforma reúne a ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de países en desarrollo para fortalecer la capacidad de gestión de la deuda, mejorar la coordinación y amplificar su voz colectiva en los debates globales sobre la deuda.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, describió la iniciativa como «un avance decisivo en la financiación global… una plataforma en la que los países prestatarios se reúnen, aprenden unos de otros y hablan con una voz colectiva».
UNCTAD, que actuará como secretaría, es una autoridad líder en deuda de los países en desarrollo, combinando análisis independiente con apoyo directo a los países en la gestión de su deuda a través del Programa de Gestión de la Deuda, presente hoy en 60 países.
Las crecientes presiones de la deuda refuerzan la urgencia de una acción colectiva
El lanzamiento tuvo lugar en un contexto de crecientes desafíos de deuda en todo el mundo en desarrollo. La deuda externa alcanzó los 11,7 billones de dólares en 2024, mientras que los costos del servicio de la deuda aumentaron hasta aproximadamente 920 000 millones de dólares.

Hoy, 54 países – donde viven 3.400 millones de personas- destinan más recursos al servicio de la deuda que a la salud o la educación, lo que refleja la magnitud del desafío.
Estas presiones han restringido la inversión pública, limitando la capacidad de los países para financiar el crecimiento, fortalecer la resiliencia y alcanzar el desarrollo sostenible.
En este contexto, la cooperación entre prestatarios ha surgido como una respuesta natural y necesaria a los retos compartidos.
Cerrar una brecha en la arquitectura financiera internacional
Aunque desde hace tiempo existen mecanismos de coordinación entre acreedores, los países prestatarios han carecido de una plataforma específica para intercambiar experiencias, compartir información y desarrollar capacidad técnica.
La Plataforma de los Prestatarios fue concebida para corregir ese desequilibrio. Esbozada por primera vez en el Compromiso de Sevilla, adoptado en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en julio de 2025, la iniciativa crea un espacio permanente para la colaboración entre los países en desarrollo.
A través del aprendizaje entre pares, el apoyo técnico y el intercambio de conocimientos, la Plataforma busca fortalecer las prácticas de gestión de la deuda y mejorar la coordinación en cuestiones de deuda soberana.
Amplio respaldo político de todo el mundo en desarrollo
El lanzamiento reunió a representantes de 30 países, incluidos primeros ministros, 16 ministros y gobernadores de bancos centrales, lo que pone de relieve el fuerte impulso político que respalda la iniciativa.
Estuvieron representados países de todos los tamaños y regiones -desde grandes economías como la India y Sudáfrica hasta Estados pequeños y vulnerables como las Maldivas-, reflejando la naturaleza compartida de los desafíos de deuda en todo el mundo en desarrollo.
Dirigida por un grupo de trabajo integrado por Egipto (Presidencia) y Pakistán (Vicepresidencia), junto con Colombia, Honduras, Maldivas, Nepal y Zambia, la Plataforma pasará ahora de la fase de lanzamiento a la de implementación. Los Estados miembros acordaron ampliar la participación, establecer disposiciones provisionales de gobernanza y definir un programa de trabajo de cara a las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial de octubre de 2026.
Al mejorar la transparencia, fortalecer la capacidad y fomentar la cooperación, se espera que la Plataforma de Prestatarios contribuya a resultados de financiación más sostenibles. Con el tiempo, también podría enviar una señal positiva a los mercados al fortalecer las prácticas de sostenibilidad de la deuda y reducir la incertidumbre para los inversores, contribuyendo a que el aumento de la carga de la deuda no descarrile las perspectivas de desarrollo.

