La jornada del Mundial 2026 dejó una particularidad difícil de ignorar: los empates fueron protagonistas absolutos de una fecha cargada de tensión, sorpresas y polémicas fuera de la cancha.
Uno de los resultados más llamativos fue el 0 a 0 entre Cabo Verde y España. En un encuentro intenso, de ida y vuelta y con mucha disputa física, el seleccionado africano volvió a demostrar que no está en la Copa del Mundo por casualidad. Cabo Verde logró un valioso empate ante una de las potencias del fútbol mundial y sigue consolidándose como una de las revelaciones del torneo.
Otro de los partidos que dejó interrogantes fue el empate 1 a 1 entre Bélgica y Egipto. El conjunto liderado por Mohamed Salah mantiene vivo el sueño de avanzar a la próxima ronda, aunque todavía debe encontrar mayor regularidad para cumplir con las expectativas generadas antes del inicio de la competencia.
También hubo emociones en el duelo entre Uruguay y Arabia Saudita. Muchos imaginaban una nueva sorpresa saudí, similar a la histórica victoria conseguida años atrás frente a Argentina. Sin embargo, cuando parecía que los asiáticos se quedaban con los tres puntos, el seleccionado uruguayo reaccionó en apenas diez minutos y rescató un empate 1 a 1 que mantiene abierto el panorama del grupo.
Por su parte, Nueva Zelanda e Irán protagonizaron uno de los encuentros más entretenidos de la fecha al igualar 2 a 2 en un partido cargado de alternativas y goles.
Sin embargo, más allá de lo ocurrido dentro del campo de juego, la atención estuvo puesta en los problemas organizativos que rodean al torneo. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrentó una conferencia de prensa repleta de preguntas incómodas sobre las controversias que vienen sacudiendo a la competencia.
Entre los temas más mencionados aparecieron la situación del árbitro que fue deportado de Estados Unidos y el traslado de la selección de Irán a una base ubicada en México. Cuestiones que alimentan las críticas y generan dudas sobre la organización del campeonato.
La pregunta más fuerte fue directa: ¿se le fue el Mundial de las manos a la FIFA?
Por ahora, Infantino evitó profundizar en los cuestionamientos y se limitó a pedir calma. «Confíen en la FIFA, estamos reorganizando todo», fue el mensaje que transmitió ante la prensa internacional.
La incógnita sigue abierta. Mientras el Mundial avanza dentro de la cancha, fuera de ella crecen las preguntas y las exigencias de respuestas. Y ahora la pelota también la tiene la FIFA.
¿Vos qué pensás? ¿Está la organización controlando la situación o el torneo atraviesa una crisis más profunda?

