✍️ Por Carlos Raimundi 📰
Me hago una primera pregunta: ¿esto incide únicamente en el proceso electoral, o expresa la caducidad de todo un andamiaje institucional trabajosamente consensuado desde 1983?
Se han derribado los últimos cimientos de un sistema que ya estaba carcomido en muchos de sus aspectos.
El sistema institucional vigente ya estaba cuasi-derruido desde que el jefe de gobierno trató de héroes a los evasores que colocaron sus fondos en paraísos fiscales vaciando de dólares al país.
A esto se agrega que se acaban de perforar los presupuestos mínimos de la imparcialidad.
La deuda que tiene la Argentina con el FMI, que debería traducirse en industrialización, infraestructura, desarrollo científico-tecnológico, ha ido exclusivamente al sector financiero para su valorización a través de la tasa de interés, para luego ser fugada nuevamente del país y colocada en los mismos bancos que sostienen al FMI. Les sale gratis y la deuda queda sobre las espaldas del Pueblo.
Esta Corte y la Justicia Federal de Comodoro Py no está integrada por jueces, sino por lacayos de ese sistema, de ese poder financiero.

Si esto le ha sucedido a una ex dos veces Presidenta, ¿qué sucederá con otros dirigentes que aspiramos a representar los intereses del Pueblo? y ¿qué sucederá con las mujeres y hombres de a pie?

En definitiva, nos hemos quedado sin las bases mínimas que dan previsibilidad y legitimidad a un sistema de convivencia social y política.
Pese a que puede parecer una expresión exagerada, como una desmesura, no se me ocurre algo más gráfico que aludir a un nuevo plan sistemático, o quizás, una nueva etapa del plan sistemático de exterminio que comenzó con la dictadura de 1976.
Me refiero a la reconfiguración de las estructuras del poder, donde, con nuevas herramientas adaptadas a las nuevos tiempos, se elimine todo vestigio de poder popular.

El nuevo sistema que se construya sobre este territorio arrasado, cavando para levantar las bases de un nuevas instituciones sociales y políticas (porque se acaba de certificar que el vigente está completamente gangrenado), dependerá de la fuerza y de la capacidad de organización del Pueblo.
O lo construyen los CEOS del poder financiero y el círculo rojo para sus objetivos de elite que margina y condena a las mayorías, o lo construyen las mayorías populares izando las banderas de la Igualdad y la Justicia Social.
O acatamos mansamente las reformas laboral y previsional en curso, y consentimos que el reformado canal Paka Paka le deiga a nuestros niños que para triunfar es mejor especular con una cripto-moneda que estudiar, o vamos por la reforma financiera, la reforma tributaria, la reforma del modelo agropecuario, la seguridad y la soberanía alimentaria y energética, el control del comercio exterior y la reforma judicial.
En un país como el nuestro, capaz de abastecer de alimentos a varias veces su población, la mayoría de las niñas y niños no reciben la alimentación diaria suficiente. Si nos quedamos a mitad de camino y no tomamos conciencia, luchamos, nos organizamos y nos movilizamos por esas reformas estructurales, esta injusticia profundamente inhumana se profundizará. Eso es lo que buscan.
Puede parecer idílico o inalcanzable. En mi opinión es, sencillamente, imprescindible.
No proponerlo nos situará, lisa y llanamente, ante un nuevo fracaso. No lo podemos permitir.
Tardaremos más o tardaremos menos, pero lucho y confío en que el Pueblo argentino lo logrará.

✍️ Platense, profe y tripero. Carlos Raimundi se ha desempeñado como Diputado Nacional y Embajador de Argentina frente a la Organización de Estados Americanos

