El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo este viernes que la flota que se dirige a Irán es “incluso más grande” que la movilizada frente a Venezuela, aunque dejó la puerta abierta a un posible acuerdo con Teherán.
“Una gran armada, una flota, se dirige ahora mismo hacia Irán, incluso más grande que la que teníamos en Venezuela”, señaló el mandatario ante la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca, citado por el portal DW.
Preguntado por si le está dando a Teherán un plazo para llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear antes de emprender acciones militares, el líder republicano contestó que “solo ellos lo saben con certeza”.
“Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Puedo decir esto: ellos sí quieren llegar a un acuerdo”, aseguró.
“Iban a ahorcar a 837 personas. Y les dije: Si lo hacen, pagarán un precio como nadie ha pagado antes. Dieron marcha atrás y lo aprecio”, agregó.
El jueves, Trump dijo que estaba buscando un acuerdo con el gobierno islámico para evitar que obtengan un arma nuclear y para que “dejen de matar a manifestantes”.
Este viernes, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araghchí, se mostró dispuesto a negociar con Estados Unidos una solución diplomática al conflicto por el programa nuclear iraní, a pesar de la “falta de buena voluntad de Washington en el pasado”.
Mientras tanto, un destructor de misiles guiados de la Armada estadounidense atracó el viernes en el puerto de Eilat, en el Mar Rojo, la ciudad más meridional de Israel, informaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), citada por la agencia Xinhua.
Según informes, el USS Delbert D. Black es uno de los destructores más avanzados de la Armada estadounidense.
Está equipado con el sistema de combate AEGIS, una red integrada de radar y armas de alta capacidad, diseñada para detectar, rastrear y coordinar sistemas de armas defensivas y ofensivas contra aeronaves, misiles y buques. El barco también puede lanzar misiles de crucero Tomahawk para ataques de precisión de largo alcance.
El ejército indicó que el atraque fue “de rutina y planificado previamente”, como parte de la cooperación regular entre las fuerzas israelíes y estadounidenses.
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