BRASIL 0 ARGENTINA 0

✍️ Por: Lic. Alejandro Marc贸 del Pont 💻

El demonio dispone de un amplio guardarropa y no solo viste de rojo (Eduardo Galeano)

El Brasil que surgi贸 de las elecciones de 2022 tiene un sin n煤mero de desaf铆os que necesita afrontar para retomar el crecimiento y mejorar las condiciones de vida de su poblaci贸n, dentro de un acotado abanico de posibilidades de maniobra. Algo parecido pasa en Argentina, donde el frente gobernante ha aceptado y validado todas y cada uno de los desaciertos del neoliberalismo, precipitando la inacci贸n administrativa de los tres poderes del Estado de manera alarmante.

Esta degradaci贸n de los poderes estatales se ve, desde el intento de magnicidio de la vicepresidenta, su absurda condena, la revelaci贸n de audios y chats entre jueces, funcionarios, empresarios de medios (Clar铆n) para ocultar el viaje a la residencia del empresario Joe Lewis en Lago Escondido. En este lugar afianzaron abiertamente sus acusaciones anteriores, confabularon acerca del futuro procesal de la vicepresidenta. Pretendieron maquillar todos sus delitos, desde incumplimiento de los deberes de funcionario p煤blico, d谩divas, falsificaci贸n de documento p煤blico, evasi贸n impositiva o lo que les ocurri贸. Pero, sobre todo, evidenci贸 la atrevida y descarnada manifestaci贸n de un poder real que manipula a la justicia, a los medios, a los candidatos presidenciales y modelos econ贸micos a trav茅s del Lava Jato o la causa Vialidad, no importa el nombre o el pa铆s. Pero nunca la 鈥淐olaboraci贸n Combinada鈥, descubierta por Intercept Brasil, para desbaratar el Lava Jato o Lago Escondido Gate que eliminar铆a estas patra帽as de acusaci贸n.

La degradaci贸n de los partidos pol铆ticos, producto de su inoperancia para brindar una m铆nima soluci贸n a las carencias sociales, ha colaborado para el ascenso de la ultraderecha, su legitimaci贸n social a trav茅s de la aceptaci贸n tanto te贸rica como pr谩ctica de medidas econ贸micas que condujeron en ambos pa铆ses a severos planes de ajuste y austeridad. La idea ser谩 tratar de dilucidar las probabilidades de maniobra ante este horizonte que tendr谩 el nuevo gobierno de Brasil, y en el caso de Argentina, las posibilidades de redireccionar un pa铆s cuya podredumbre econ贸mica y moral se han salido de control. Intentaremos demostrar que no se lleg贸 hasta aqu铆 por azar, sino que fue como consecuencia de aceptar lineamientos econ贸micos que lograron trasladar la idea de un plan de desarrollo a un modelo de pa铆s extraccioncita, fuertemente promotor de exclusi贸n social, dependiente y con total falta de autonom铆a.

La diferencia de apenas 2,1 millones de votos en favor de Lula para la presidencia de la Rep煤blica con una composici贸n del Congreso Nacional predominantemente conservador y neoliberal, as铆 como el desaf铆o de la desmilitarizaci贸n en la transici贸n al gobierno del aparato represivo del Estado, desde fuerzas armadas, polic铆a, guardias estatales y municipales, hasta la persistente oposici贸n de extrema derecha armada, movilizada y financiada por el establishment, se帽alan tiempos de una gobernanza fuera de lo normal.

Para tener un panorama real, consideremos lo siguiente. Solo antes de iniciar su gobierno, Lula tiene que comenzar garantizando las condiciones presupuestarias m铆nimas para la ejecuci贸n de las principales pol铆ticas p煤blicos para el 2023, haciendo foco de la transici贸n en la negociaci贸n de una Propuesta de Enmienda Constitucional a la Ley de Presupuesto, que le permita obtener recursos para el pago de transferencias de ingreso para los m谩s postergados de un valor de R$ 600 (U$S 120), con suplemento de R$ 150 (U$S 30) por hijo hasta los seis a帽os, sin la restricci贸n del llamado 鈥tope de gasto鈥, vigente desde el gobierno de Temer. Es curioso que esta propuesta de transici贸n tenga como objetivo asegurar los fondos para Bolsa Familia, equipar谩ndola al mismo principio garantizado en la Constituci贸n Federal a los gastos financieros de la Uni贸n (pago de intereses y amortizaciones de la deuda p煤blica), donde no hay l铆mite m谩ximo a las cantidades utilizadas para su pago.

En ambos pa铆ses el crecimiento econ贸mico del 2022 es lento, pero la distribuci贸n del ingreso y la pobreza son veloces. En Brasil, las desigualdades sociales y econ贸micas y la pobreza aumentan a un ritmo acelerado. En 2022, 14 millones de brasile帽os se suman a otros 19 millones que ya sobrevivieron en situaci贸n de hambre en el pa铆s. Hay 33 millones de personas sin alimentos y m谩s de la mitad de la poblaci贸n se halla en alg煤n grado de la inseguridad alimentaria, seg煤n un informe de Rede Penssan (Red Brasile帽a de Investigaci贸n en Soberan铆a y Seguridad Alimentaria y Nutricional), lo que representa unos 125 millones. El pa铆s ha retrocedido a un nivel equivalente al de la d茅cada de 1990.

La diferencia entre Brasil y la Argentina, en este punto, es que el PBI de Brasil ha crecido a tasas mucho m谩s modestas que el argentino, sin embargo, esta 煤ltima naci贸n muestra un proceso de fuerte regresividad en la distribuci贸n de los ingresos, que se refleja en un r谩pido deterioro en la participaci贸n de la clase trabajadora en el producto social y, consecuentemente, un salto en la apropiaci贸n del excedente por parte del capital. La ampliaci贸n de la desigualdad, si bien comenz贸 durante el gobierno macrista, continu贸 en la gesti贸n del Frente de Todos.

Al segundo trimestre 2022, la pobreza alcanz贸 al 38,2% de la poblaci贸n, mientras la indigencia afect贸 al 8,8%. As铆, estos indicadores se encuentran en niveles por encima de finales del 2019 (35.5%), aun cuando la econom铆a creci贸 un 5,7% desde entonces. Esta din谩mica se debe en parte al incremento de la desigualdad que tuvo lugar en el gobierno de Alberto Fern谩ndez: entre el segundo trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2022, la participaci贸n de la clase trabajadora en el producto de manera constante, como muestra la figura, en favor del beneficio privado.

La figura siguiente muestra una de las parad贸jicas particularidades del desempe帽o de ambos pa铆ses, que alude a la ca铆da en la tasa de desempleo con continuos incrementos de la pobreza. La tasa de desempleo en Brasil alcanz贸 el 8,7% en el trimestre finalizado en septiembre, seg煤n el Instituto Brasile帽o de Geograf铆a y Estad铆stica (IBGE). La tasa de informalidad se ha mantenido estable, en un nivel muy alto, alcanzando el 39,4% de la poblaci贸n ocupada, el n煤mero de empleados no registrados en el sector privado (13,2 millones de personas) fue el m谩s alto de la serie hist贸rica, iniciado en 2012. y aqu铆 comienza a esclarecerse lo que parec铆a un contrasentido. La frutilla del postre, es que, seg煤n el Departamento Intersindical de Estad铆sticas y Estudios Socioecon贸micos (DIEESE), de los 16.673 acuerdos y convenios colectivos de trabajo analizados, definieron reajustes por encima de la inflaci贸n solo el 22%; el 36%, qued贸 igual a la inflaci贸n, y el 42% por debajo de la variaci贸n del 铆ndice de inflaci贸n, es decir, el 78% o empardo o perdi贸 contra la inflaci贸n.

La tasa de desocupaci贸n en Argentina fue del 6,9% en el segundo trimestre, la cifra m谩s baja en 7 a帽os, retroceso que coincide con un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 6,9 % en el segundo trimestre, pero la cifra de ayuda social con este indicador de empleo es alarmante: actualmente, son 22 millones los ciudadanos con problemas socioecon贸micos asistidos por el Estado.

En relaci贸n con un a帽o atr谩s, en Argentina los salarios subieron el 78,8% y la inflaci贸n fue del 88,0%. Equivale a una p茅rdida del 9.16%; seg煤n el Gobierno, los salarios registraron una p茅rdida, con respecto al 2015, del 25,6% de su valor real. Hay 10 millones de trabajadores, que representan la mitad de todos los puestos de trabajo formales e informales del pa铆s (monotributistas, aut贸nomos, asalariados sin descuento jubilatorio y trabajadores por cuenta propia informales), donde ha sido m谩s potente la p茅rdida salarial que la perdida de empleo.

Brasil desde 2014, y Argentina desde finales del 2015, fueron sometidos al arcaico relato de la austeridad como 煤nico camino para recuperar la econom铆a. Seg煤n el discurso neoliberal, el objetivo era mejorar las cuentas p煤blicas, restaurar la competitividad de la econom铆a a trav茅s de la ca铆da de los salarios y el gasto p煤blico. Veremos la secuencia de errores, enfoc谩ndonos m谩s en Brasil, quien tendr谩 un nuevo gobierno, pero la idea es v谩lida para ambos lados de la frontera. Lo que tendr谩n que modificar Lula, y quien gane en Argentina, es la idea que la austeridad es un tema econ贸mico. Las pol铆ticas de austeridad son un problema pol铆tico de distribuci贸n del ingreso, no de contabilidad fiscal.

La segunda presidencia de Dilma Rousseff aplic贸 la llamada agenda FIESP, de la Federaci贸n Industrial de San Pablo, que b谩sicamente conten铆a la pol铆tica econ贸mica de los derrotados en el 2014. Subsidios y extensiones impositivas a la inversi贸n privada, ca铆da de la inversi贸n p煤blica, ca铆da del gasto, salarios y jubilaciones, shock de precios administrados etc.

La pol铆tica de ajuste en una econom铆a fr谩gil result贸 contraproducente, redujo el crecimiento, la recaudaci贸n fiscal y, por tanto, aument贸 el d茅ficit y aceler贸 la deuda mientras la poblaci贸n estaba peor. El gobierno no logr贸 mejorar las expectativas de los agentes privados y el ajuste result贸 letal. El golpe de Estado y el gobierno de Temer establecieron un 鈥nuevo r茅gimen fiscal鈥 a trav茅s de un Propuesta de Enmienda Constitucional, en este caso la N潞 241, que pon铆a un techo por 20 a帽os al gasto publico vinculado solo a la inflaci贸n. Este disparate fue burlado por Bolsonaro y tendr谩 que serlo por Lula.

La idea era reducir, como siempre, el gasto primario del gobierno federal en 20% 2016, 16% hasta el 2026 y 12% al 2036. Siempre, al igual que con el peronismo, en Brasil el neoliberalismo tiene el mismo discurso que en el mundo, el Partido de los Trabajares expandi贸 el gasto por encima de las posibilidades, lo cierto es que la tasa media de crecimiento del gasto de los cuatro gobierno fue: Fernando Henrique Cardozo (3.9%), Lula I (5.2), Lula II (5.5%) y Dilma (3.8%). El verdadero problema en ambos lados de la frontera es que el 50% o m谩s del gasto primario est谩 en jubilaciones, beneficios sociales, subsidios, seguro de desempleo, bolsa de familia o planes sociales. Igual volumen del gasto se lleva el pago de intereses de la deuda, R$ 500 billones, el nivel m谩s alto desde el 2016, seg煤n el Banco Central de Brasil.

La deuda en Argentina es el gran problema, su falta de discusi贸n y el ahogo econ贸mico que han provocado los p茅simos acuerdos con bonistas privados y el FMI, impone un modelo de pa铆s a favor de las elites y contra sus habitantes. La necesidad de financiamiento interno oblig贸 al BCRA a elevar la tasa de inter茅s m谩s del 100%, y darle al sistema financiero el pago de intereses anual por un monto similar a la deuda contra铆da por Macri. Del otro lado de la frontera, en septiembre el Comit茅 de Pol铆tica Monetaria (COPOM) del Banco Central subi贸 por doceava vez consecutiva la tasa b谩sica de inter茅s (Selic). Brasil sigue siendo el l铆der de tasa de inter茅s real en el mundo, Argentina est谩 en el puesto 11.

Los cuatro mayores banco de Brasil se alzaron en lo que va del 2022 con 25.000 millones de d贸lares, casi lo mismo en 8 meses que lo que ganaron en 2019. En la Argentina, mucho m谩s modesta, la ganancia en el 2021 fue de unos U$S 1.400 millones. Nadie en el sistema financiero se puede quejar de las ganancias obtenidas por deuda, con tasas de inter茅s de magnitudes extravagantes para financiar sus beneficios.

Para un pa铆s subdesarrollado, con una econom铆a cada vez m谩s dependiente del capital extranjero, gran poblaci贸n y renta media muy baja, como Brasil, un sector industrial-manufacturero pr贸spero y con centros de decisi贸n internalizados es esencial, ya sea por la posibilidad de recuperar empleo y salarios de calidad para los trabajadores o por los encadenamientos que dinamiza la industria en toda la econom铆a. El fortalecimiento de la industria significa el movimiento de la cadena en su conjunto: comercio, sector de investigaci贸n, servicios en general, transporte, log铆stica, infraestructura, etc.

La crisis de la industria de la transformaci贸n en Brasil es dram谩tica. En 74 a帽os, desde 1947, en 2021 la participaci贸n de la industria para la formaci贸n del PIB (Producto Interno Bruto) en el pa铆s fue el m谩s bajo en la historia, solo 11.3%. En 1985, 谩pice de la industrializaci贸n brasile帽a, el sector aportaba el 35,9% del PIB.

En ese momento se necesitar铆a un vigoroso proyecto nacional para posibilitar la reanudaci贸n de industria del pa铆s. Es decir, ser铆a fundamental hacer exactamente lo contrario de lo que se ha hecho: venta de empresas estatales estrat茅gicas, entrega de Pre-Sal y otros recursos naturales, reducci贸n del mercado de consumo interno a trav茅s de la ca铆da del salario, regresi贸n en d茅cadas en la regulaci贸n del trabajo, vaciamiento del Brics, debilitamiento del Mercosur. Cualquiera de estas barbaridades realizadas para Brasil, encajan perfectamente, con otros nombres, en Argentina.

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