✍️ Por Natalia Allegrucci1 y Clara Bo2 📰
Ricos en nutrientes y con gran potencial para la salud, los hongos ganan protagonismo en la alimentación y la ciencia. Sin embargo, su consumo requiere información y precaución para evitar riesgos.
Lejos de ser un elemento secundario de la naturaleza, los hongos cumplen funciones esenciales para la vida en el planeta: reciclan materia orgánica, participan en procesos de descomposición, forman asociaciones con otros seres vivos y sostienen el equilibrio de los ecosistemas. Este rol ecológico, fundamental pero muchas veces invisible, es la base de su creciente relevancia científica.

En la última década, el interés por el Reino Fungi creció de forma notable tanto en la comunidad científica como en la sociedad. Este auge se refleja en el desarrollo de nuevos cultivos, el surgimiento de emprendimientos productivos, su expansión en la gastronomía y el avance de investigaciones que exploran sus propiedades nutricionales, medicinales y tecnológicas.
Si bien los hongos ofrecen múltiples beneficios nutricionales y funcionales, su consumo debe ser siempre informado y responsable. En el caso de los hongos medicinales o de suplementos derivados del Reino Fungi, es importante contar con orientación de profesionales de la salud, especialmente si existen tratamientos médicos previos o condiciones particulares.

A su vez, más allá de las especies cultivadas y comercializadas, en nuestra región existe una gran diversidad de hongos silvestres comestibles. Sin embargo, su recolección requiere conocimiento específico: muchas especies pueden confundirse fácilmente con otras tóxicas o potencialmente peligrosas. Por eso, nunca se recomienda consumir hongos recolectados sin una identificación certera. Aprender a reconocerlos, participar de salidas guiadas o consultar con personas con experiencia es fundamental para disfrutar de este recurso de manera segura.

Un superalimento con impacto real
En el campo de la alimentación, los hongos comestibles se consolidan como una alternativa saludable, nutritiva y sustentable. Variedades como las gírgolas (Pleurotus sp), el shiitake (Lentinula edodes) y el champiñón (Agaricus bisporus) aportan proteínas de alta calidad, fibra dietaria y una amplia gama de vitaminas y minerales.
Entre sus componentes se destacan las vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6 y B12), vitamina C y minerales como hierro, potasio, fósforo, cobre, zinc, calcio, magnesio y selenio. Además, contienen colina, un nutriente clave para funciones metabólicas y neurológicas.
Un dato particularmente relevante es que los hongos constituyen la única fuente no animal de vitamina D, lo que los vuelve especialmente valiosos en dietas basadas en vegetales. A esto se suma que su cultivo requiere menos recursos que otras producciones y permite aprovechar residuos orgánicos, posicionándolos como aliados de modelos de economía circular.
Ciencia, salud y hongos que protegen
Más allá de su valor nutricional, los hongos son una fuente extraordinaria de compuestos bioactivos. Entre ellos se encuentran antioxidantes que ayudan a proteger a las células del daño oxidativo, y betaglucanos, polisacáridos con efectos positivos sobre el sistema inmune, el metabolismo y la salud cardiovascular.
Muchas especies producen además sustancias con propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras, lo que explica el creciente interés científico por su potencial terapéutico.

De hecho, los hongos han sido clave en el desarrollo de la medicina moderna. De ellos se obtuvieron compuestos que cambiaron la historia de la salud: la penicilina, uno de los antibióticos más importantes; la ciclosporina, fundamental para los trasplantes de órganos; y las estatinas, ampliamente utilizadas para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares.
Entre las especies más estudiadas por sus propiedades funcionales y medicinales se encuentran el reishi (Ganoderma lucidum), la melena de león (Hericium erinaceus), el shiitake (Lentinula edodes), el Cordyceps sp, las gírgolas (Pleurotus ostreatus) y la cola de pavo (Trametes versicolor).
Aliados del ambiente y la producción
El potencial de los hongos no se limita a la salud y la nutrición. Actualmente, son objeto de investigación en áreas estratégicas como la biorremediación, el desarrollo de bioinsumos agrícolas, el control biológico de plagas y la creación de biomateriales. Estas aplicaciones los posicionan como actores clave frente a desafíos ambientales, productivos y sanitarios.
Un espacio único en la región
Cada 20 de abril, Argentina celebra el Día de la Micología en homenaje a Carlos Spegazzini (1838–1926), una figura clave para el desarrollo de esta disciplina en el país y en América del Sur. A más de un siglo de su legado, los hongos dejaron de ser organismos ignorados para convertirse en protagonistas de investigaciones que impactan directamente en la salud, la alimentación y la producción sustentable.
En este contexto de creciente interés global, la ciudad de La Plata cuenta con un referente destacado: la División Micología “Instituto Spegazzini”, del Museo de La Plata y la Universidad Nacional de La Plata. Se trata del único espacio de la región dedicado exclusivamente al estudio de los hongos, heredero directo del trabajo iniciado por Spegazzini.

Desde allí se articulan tareas de investigación científica, formación de recursos humanos, divulgación y vinculación con productores locales y la comunidad, consolidando un puente entre el conocimiento académico y la sociedad.
A más de cuatro décadas de trabajo de Spegazzini en la facultad de Ciencias Naturales y Museos y a más de un siglo de su legado, los hongos siguen ofreciendo nuevas respuestas. Entenderlos hoy no solo implica conocer mejor la biodiversidad, sino también explorar soluciones innovadoras para la salud, la alimentación y el ambiente.
El Día de la Micología es, en este sentido, una oportunidad para acercar ese conocimiento a la sociedad y poner en valor una ciencia con raíces profundas y una enorme proyección hacia el futuro
- Dra. Natalia Allegrucci. Directora Alterna e Investigadora de CONICET – División Micología “Instituto Spegazzini” del Museo de La Plata (FCNyM, UNLP). ↩︎
- Lic. Clara Bo. Becaria Doctoral CONICET – División Micología “Instituto Spegazzini” del Museo de La Plata (FCNyM, UNLP) – Delegada La Plata Hongos de Argentina. ↩︎

