LOS HÉROES QUE APLAUDIMOS… Y DESPUÉS OLVIDAMOS

✍️ Por Santiago Blas 📰

El devastador terremoto que golpeó a Venezuela dejó miles de víctimas, familias destrozadas y ciudades reducidas a escombros. Las imágenes recorrieron el mundo en cuestión de minutos. Todos vimos el dolor. Todos sentimos impotencia. Pero mientras millones de personas observábamos la tragedia desde una pantalla, un grupo de argentinos tomaba una decisión muy distinta: preparar sus equipos, despedirse de sus familias y emprender viaje hacia el corazón del desastre.

No viajaban por turismo.

No viajaban por negocios.

No viajaban buscando reconocimiento.

Viajaban para salvar vidas.

Entre ellos se encontraba el equipo de ACECC Búsqueda y Rescate, encabezado por Juan Carlos Lombardi, junto a integrantes como Gianfranco Lombardi, rescatistas que, acompañados por sus binomios K9 y equipos especializados, partieron hacia Venezuela para colaborar allí donde cada minuto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Las fotografías que comenzaron a llegar conmueven más que cualquier discurso. Se los ve haciendo escala en Medellín antes de continuar hacia Caracas. Durmiendo sobre colchonetas en el piso de un aeropuerto porque no hay tiempo para descansar en un hotel. Preparando equipos. Organizando a sus perros rescatistas. Esperando la orden para ingresar a una zona donde todo puede cambiar en segundos.

Desde el lugar de los hechos llegan testimonios estremecedores. Hablan de personas atrapadas entre los escombros, de familias enteras que lo perdieron todo, de niños, ancianos y adultos durmiendo a la intemperie, de escasez de alimentos, medicamentos y agua potable. La prioridad sigue siendo encontrar sobrevivientes, pero la emergencia humanitaria apenas comienza.

Y en medio de ese escenario aparecen esos hombres y mujeres que eligieron una profesión que pocos comprenden.

No preguntan a quién van a rescatar.

No preguntan de qué país es.

No preguntan qué religión profesa ni a quién votó.

Simplemente buscan una señal de vida.

Hay algo profundamente emocionante en observar a un perro de búsqueda ingresar entre montañas de cemento siguiendo únicamente el entrenamiento y la confianza en su guía. Ellos tampoco distinguen banderas ni fronteras. Solo cumplen la misión para la que fueron preparados: encontrar a alguien que aún espera una oportunidad.

Pero esta historia también nos obliga a hacer memoria.

¿Se acuerdan de la pandemia?

Cada noche, millones de argentinos salíamos a los balcones para aplaudir a nuestros médicos, enfermeros, camilleros, auxiliares de hospitales, policías, bomberos y trabajadores esenciales. Los llamábamos héroes. Decíamos que eran el orgullo del país. Les agradecíamos por exponerse mientras nosotros permanecíamos resguardados.

Aquellos aplausos parecían un compromiso eterno.

Sin embargo, el tiempo pasó.

Y hoy vale la pena hacerse una pregunta incómoda.

¿Qué quedó de aquellos aplausos?

Muchos de esos profesionales continúan trabajando con salarios que apenas alcanzan para llegar a fin de mes. Los hospitales siguen enfrentando enormes carencias. Los enfermeros aún luchan por el reconocimiento que merecen. Los médicos sostienen guardias interminables. Los policías continúan reclamando mejores condiciones laborales. Los bomberos voluntarios siguen dependiendo, muchas veces, del esfuerzo de la comunidad para equiparse y cumplir su tarea.

Los convertimos en héroes cuando los necesitábamos.

Pero después nos olvidamos de ellos.

Hoy volvemos a emocionarnos viendo partir a rescatistas argentinos rumbo a Venezuela. Sentimos orgullo. Compartimos sus fotografías. Admiramos su valentía.

Pero cuando regresen…

¿También nos acordaremos de ellos?

¿O volverán al anonimato, a la falta de recursos, a las mismas dificultades que enfrentan tantas instituciones de rescate y tantos servidores públicos en nuestro país?

Porque el verdadero reconocimiento no consiste en un aplauso de cinco minutos.

El verdadero reconocimiento consiste en garantizar capacitación, equipamiento, salarios dignos y condiciones de trabajo para quienes dedican su vida a cuidar la nuestra.

Una sociedad madura no homenajea a sus héroes solamente cuando hay una tragedia.

Los acompaña todos los días.

Los respeta.

Los protege.

Los valora.

Y comprende que invertir en quienes salvan vidas jamás puede considerarse un gasto.

Desde Lectura Política queremos expresar nuestro reconocimiento a cada uno de los integrantes de ACECC Búsqueda y Rescate, a los binomios K9, a los médicos, enfermeros, voluntarios y especialistas que hoy trabajan en Venezuela enfrentando una de las tragedias humanitarias más difíciles de los últimos años.

Ellos representan lo mejor de nuestro país.

No viajan buscando fama.

No buscan cámaras.

No esperan aplausos.

Viajan porque entienden que la vida de un desconocido también merece ser defendida.

Y tal vez esa sea la mayor enseñanza que nos deja esta tragedia.

Los héroes no necesitan monumentos.

Necesitan que no los olvidemos cuando las luces se apagan, cuando las cámaras se retiran y cuando la noticia deja de ocupar los titulares.

Porque una sociedad que solo aplaude en la emergencia, pero olvida en la calma, corre el riesgo de perder aquello que la hace verdaderamente humana.

Hoy Venezuela necesita de esos héroes.

Mañana, quizás, seamos nosotros quienes necesitemos que vuelvan a responder al llamado.

Y ese día, ojalá podamos mirarlos a los ojos sabiendo que no solo los aplaudimos.

También supimos estar a la altura de su compromiso

 ✍️ Editor de www.lecturapolítica.ar